"Deléitate en el Señor, y el te concederá los deseos de tu Corazón". Salmo 37:4

jueves, 1 de agosto de 2013

Depende de Como Juegas el Juego.

;coraz;coraz
"Un atleta no puede recibir su premio a menos que gane. Quien llegue a la meta antes que los demás gana el premio. No importa quien se lastime o se detenga en el camino. Ganar es en si mismo el objetivo".
En la mente de Pablo, jugar el juego según las reglas es mas importante que simplemente ganar el juego. Pues son los asuntos diarios, prácticos, de la vida los que deben estar dentro de los limites de la voluntad de Dios. Esto es lo que, al final, preparara a uno para recibir la Corona.
Así como el atleta, el cristiano nunca olvida la linea de meta. Pero es un imperfecto atleta quien considera su victoria personal como mas importante que la humanidad de sus compañeros corredores. Si empuja o hace caer a otros corredores para obtener ventaja sobre ellos, sera descalificado.

"Ganar", en nuestro contexto corriente de rivalidad y competición, implica que otros deben perder. Es una actividad ego-orientada en la cual la estima propia de muchos es aplastada de manera que unos pocos pueden sentirse mejor. Como tal, daña la misma textura del respeto humano que es tan vital para la curación de las personas.
Nuestro Padre no nos ofrece incentivos egoístas para hacernos vivir vidas cristianas; pues vivir "de acuerdo con las reglas" es en si mismo una recompensa. No adoptando cualidades internas como la ternura, la compasión y la sensibilidad para ganar una corona. Son en si mismas la corona, la vida cristiana dentro de nosotros. Y el cielo no es sino la maravillosa oportunidad de disfrutar esta vida plena para siempre.
Una antigua sentencia dice: "No importa tanto si ganas o pierdes, sino como jugaste el juego".
En los momentos impensados de la vida revelamos quienes somos realmente. "Jugamos el juego" de la vida según las reglas del juego, los valores y actitudes del alma; que hemos internalizados por medio de nuestro compañerismo con el Señor. Si es natural para nosotros, en el trajín diario tener nuestros corazones sintonizados con las heridas silenciosas de quienes corren con nosotros (y especialmente de quienes se quedan detrás), entonces habrá coronas en la meta, con nuestros nombres en ellas.

;corazDios les Bendiga Grandemente;coraz


1 comentario:

  1. Que dulce paz se respira en tu Blog.
    Soy nueva por aquí, estaré volviendo seguido.
    DTB.

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