"Deléitate en el Señor, y el te concederá los deseos de tu Corazón". Salmo 37:4

martes, 26 de agosto de 2014

Un día a la vez

“Más yo en tu misericordia he confiado; mi corazón se alegra en tu salvación. Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien”. Salmo 13:5, 6.

Nunca pensé llegar al hospital por un estado de salud complicado. En los años de ministerio, con mi esposo oramos y vimos la mano sanadora de Dios en la vida de muchas personas, pero esta vez mi esposo oraba por un milagro. Cuando me encontraba en la camilla del quirófano, el dolor me consumía y mi único pensamiento fue: “Señor, me entrego en tus manos, tú conoces mi vida”. Los médicos habían hecho muchos estudios y no estaban seguros acerca de la causa del dolor hasta que me operaron. Se sorprendieron al constatar que era peritonitis, lo que hizo que mis intestinos se pegaran, mis pulmones se llenaran de un líquido extraño, mi vesícula se inflamara y mi cuerpo soportara una fuerte infección. Los médicos se preguntaban cómo había sobrevivido al dolor y a la infección.

Había mucha gente orando por mí: mi familia, la iglesia, nuestros compañeros en el ministerio. En esos momentos sentí que no estaba sola. No solo Dios estaba a mi lado, sino la gran familia de la iglesia. Cuando desperté en terapia intensiva estaba llena de tubos y aparatos. Me sentí un poco mejor cuando me pasaron a otra habitación donde pude recibir el amor de mi familia. Cada día luchaba con el dolor, el cansancio, las medicinas y el calor, pero sabía que todo pasaría.

Me dieron de alta, pero aún sentía dolores al caminar. La fiebre comenzó a subir otra vez y me internaron nuevamente. La infección había vuelto y decidieron practicar una nueva operación; esta vez cortarían un pedazo del intestino que impedía su funcionamiento normal. Entré confiada al quirófano porque sabía que Dios estaba conmigo, y salí de la operación decidida a luchar para recuperarme. Hubo un momento cuando me sentí con fuerzas y empecé a cantarle al Señor el conocido himno: “Un día a la vez, mi Cristo, es lo que pido de ti; dame la fuerza para vivir un día a la vez”. Sigo luchando para que mis intestinos funcionen normalmente y Dios me da fuerzas para vivir cada día tomada de su mano.

Amiga, no estás sola; pide al Señor fuerzas para hoy, “confía en su misericordia y canta a Jehová porque te ha hecho bien”.

María Luna de Limachi, Bolivia

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2014

DE MUJER A MUJER

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