"Deléitate en el Señor, y el te concederá los deseos de tu Corazón". Salmo 37:4

lunes, 24 de noviembre de 2014

Vive en el Presente

La vida es una de las cosas mas lindas que nos pudo haber dado Dios, tener vida es tener oportunidad, siempre que vivamos mantendremos viva también la esperanza de poder cambiar las cosas, de ser mejores y de enmendar errores cometidos.
Vivir a destiempo nos limita el presente, es decir nos impide disfrutar de lo que tenemos por desear cosas del pasado o del futuro. La mayoría de las veces estamos tan aferrados al pasado que solo nos mantenemos vivos del recuerdo, añoramos eso que un día fue y por alguna razón terminó, o por otro lado deseamos que el tiempo pase rápido para conseguir eso que deseamos a futuro.
La mayoría del tiempo lo pasamos pensando ya sea en algo que perdimos o deseamos, pero nos olvidamos de vivir en el hoy, en lo que tenemos presente, lo que ya es nuestro, y perdemos la oportunidad de disfrutarlo, y es que no nos damos cuenta que de lo que tenemos hoy oportunidad de disfrutar, mañana será pasado y habrá quedado solo en el recuerdo.
La vida es esa parte que se nos pasa mientras pensamos en el pasado o en el futuro, eso que hoy tenemos y olvidamos aprovechar un día será pasado y tal vez querremos devolver el tiempo para aprovecharlo, imagina que tienes un hijo, pero estas deseando que seagrande y sea un profesional o una persona exitosa, piensas tanto en lo que será de grande, pero olvidas disfrutar cada palabra que aprende a decir, cada año que cursa en la escuela, como crece cada día y se va convirtiendo en alguien de bien, ahora imagina que ya lo tienes y estas recordando como era cuando no lo tenias, ¿no es eso una perdida de tiempo? algo muy similar sucede con nuestra vida cuando nos olvidamos de vivir en el presente.
Todos alguna vez perdimos algo, todos la mayor parte del tiempo estamos deseando algo, pero muy pocos son los que olvidan todo y viven el presente, tuvimos todo y lo perdimos, tenemos, pero queremos mas, pero ¿que pasa con lo que hay ahora?, el presente es el mejor de los tiempos para disfrutar lo que Dios nos da, ese es un reto, disfrutar hoy lo que tienes hoy, agradecer por el presente sin lamentarte del pasado ni preocuparte por el futuro.
Dios conoce tu pasado, tu presente y tu futuro, esta contigo y te ama en todo tiempo, ¿Que puede atormentarte del pasado, si ya todo te lo ha perdonado? ¿Que puede preocuparte del futuro, si tu vida esta en sus manos? solo el presente es valido para agradecer, disfrutar y aprovechar al máximo la vida que Dios te da.  Solo los que no conocen a Dios se preocupan por eso. Ustedes tienen como Padre a Dios que está en el cielo y Él sabe lo que ustedes necesitan. Mateo 6:32 (Traducción en Lenguaje Actual)

No dejes escapar ni un solo momento,  siempre habrá problemas, todos los tenemos, siempre habrá algo que queremos porque todos tenemos sueños y proyectos por cumplir, pero sabes, no todos tenemos la oportunidad de disfrutar y agradecer, hay gente que soñó ayer y no vivió hoy para cumplir su sueño, hay personas que se van de este mundo sin haberse perdonado su pasado, pero habemos quienes hoy tenemos la oportunidad de disfrutar la vida. 




La mujer cananea

Él le respondió: “No está bien quitarles el pan a los hijos y echárselo a los perros”. “Sí, Señor; pero hasta los perros comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Mateo 15:26, 27.

Historia extraña. Cristo, el amante Salvador de la humanidad, le dice –sin demasiadas ceremonias– a una pobre, pagana y desesperada mujer que ella (y su raza) son unos perros. Tenemos un problema.

Hasta este momento en su ministerio, Cristo ya había entrado en contacto con gentiles, a quienes había bendecido. El caso más claro es el del centurión romano. La diferencia está en que ese gentil estaba en territorio de Israel.

Cuando los discípulos salieron en su gira misionera, quedaron –por expresa orden del Maestro– en las ciudades del territorio judío. El universo de los gentiles era un espacio no visitado. En la mente de los discípulos, ese no-contacto con los otros, era natural, básico, lógico.

Cristo sale del territorio de Israel. Era el momento de demostrar a los discípulos que el evangelio es para todo el mundo, no solo para los que se sienten escogidos por su linaje.

Jesús y los discípulos están en el norte de Israel; en la región de Tiro y Sidón. En un espacio pagano. Entre este pueblo idólatra, surge una mujer gritando por misericordia. ¿Cómo reconoció a Jesús? ¿Cómo se enteró de que aquel maestro itinerante era el Hijo de Dios y el todopoderoso Señor del universo? La Biblia no dice nada al respecto, Pero los gritos fueron escuchados. También por los discípulos, que se ofendieron con la situación.

La anónima mujer recibe un trato tan grosero como el que recibiría de cualquier judío, incluido cualquiera de sus discípulos. Cristo, sabiendo de la fe de la extranjera, aprovecha para enseñar una lección eterna a sus seguidores: la salvación es para todos.

La mujer llega cerca de Cristo. Ya no grita. Ahora implora. Los discípulos siguen inmutables, porque piensan que esa bendición no le corresponde; hasta que Cristo los sorprende, respondiéndo a la mujer como ella sabía que le iba a contestar: ¡Grande es tu fe!

DEVOCIÓN MATUTINA JÓVENES 2014

365 vidas

Por: Milton Bentancor


Dispuestas a testificar

“Pronto está mi corazón, oh Dios, mi corazón está dispuesto; cantaré, y trovaré salmos”. Salmo 57:7.

En uno de los largos viajes por el sur argentino, temprano en una mañana fui a un baño público mientras la encargada de la higiene estaba terminando de limpiar y ordenar. Le agradecí por su gentileza de brindarnos un baño tan agradable y perfumado en la mañana. Ella me miró sorprendida y me dijo que necesitaba hablar conmigo. Cuando accedí, me confesó: “Quería terminar la tarea y tirarme bajo uno de esos enormes camiones para morir ahora mismo. Mi hija padece de cáncer terminal y sufre tanto que no lo puedo soportar más. Tiene tres niños pequeños y no sé cómo cuidarlos”. La abracé largo rato y luego hice una oración por ella. Fui al vehículo y recogí todo el material que pude para regalárselo. ¿Qué otra cosa podía hacer? ¡Espero verla en el cielo! Entré a un restaurante, siendo ya muy tarde para preguntar si todavía podríamos comer algo.

Acabábamos de cruzar las montañas donde no había ningún negocio de comestibles. El pueblo era pequeño y aislado. Nevaba y lloviznaba. La recepcionista me recibió con amabilidad y vi que estaba leyendo la Biblia. Mientras busqué a mi esposo y en la cocina preparaban algo para comer, le pregunté cómo hacía para comprender lo que leía.

Me contó: “Alguna vez pasó por este lugar un colportor chileno y me regaló la Biblia. La leí y releímuchas veces; ahora busco en la concordancia algún tema y lo investigo”. No sabíamos si volveríamos pero dejamos todo lo que pudimos para ayudarla y le enseñamos una forma sencilla de estudiar la Biblia. ¡Cómo me gustaría volver a verla!

Esas historias quedaron sin final, al menos para mí. Dios, que conoce el fin desde el principio, les dará un final según su amor y misericordia.

Amiga, no hay dificultad que el amor no pueda conquistar, ni enfermedad que el amor no pueda curar. No hay puerta que no se abra con amor, ni brecha que con amor no se pueda cerrar, ni muro que con amor no se pueda derribar, ni pecado que con amor no se logre redimir. No importa cuán profundo sea el problema ni cuán desesperado sea el futuro, ni la monstruosidad del error cometido, el verdadero amor finalmente lo resolverá. Quiero tener ese amor.

Mónica Emhart de Wasiuk, Argentina

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2014

DE MUJER A MUJER


viernes, 14 de noviembre de 2014

La Fidelidad de sus Promesas

“Las misericordias de Jehová cantaré perpetuamente; de generación en generación haré notoria tu fidelidad con mi boca”. Salmo 89:1.

Hacía poco tiempo que asistía a la iglesia cuando me pidieron que tuviera a mi cargo un grupo de adolescentes. Además de la clase semanal de Biblia, debía acompañarlos en diversas actividades dentro y fuera de la iglesia durante todo el año. No me sentía a la altura de la tarea, pero nadie más podía hacerse cargo de esa clase.

Recordando que los pedidos de Dios son habilitaciones, decidí aceptar. Oré al Señor diciéndole: “Tú sabes que no puedo hacer esto. Tengo cuatro hijos, dos aún son pequeños y padezco de muchas limitaciones. Hace mucho que no enseño a adolescentes y la responsabilidad es muy grande, pero pongo mis carencias en tus manos, súplelas con tu perfección y bendice mi trabajo”.

Con empeño, mucha oración y algo de temor avancé semana tras semana, haciendo lo que podía y entregando los resultados al Señor. Los recursos económicos eran escasos y el grupo muy heterogéneo, pero cuando algún problema parecía no tener solución, el Señor lo resolvía.

Hubo un himno cuyo mensaje me permitió avanzar con confianza: “Grande, Señor, es tu misericordia” (N° 55 del Himnario Adventista). El coro decía:

“Tú eres fiel, Señor, eternamente fiel;

cada mañana renuevas tu amor.

Nada me falta, pues todo provees,

¡grande, Señor, es tu fidelidad!”

Este canto impresionó mi corazón. No me decía nada que yo no supiera, pero me ayudaba a recordarlo constantemente, especialmente en los momentos más duros. Me animaba a no dudar, a conservar la vista puesta en lo alto, a no temer las dificultades. Aún hoy, cada vez que escucho este himno, recuerdo que con el Señor todo es posible.

Ese año fue inolvidable. Recuperé mi destreza docente y logramos muchas metas. Varios de esos jóvenes hoy son dirigentes.

Amiga, en nuestro mundo actual debemos enfrentar situaciones para las que no estamos preparadas, pero no es necesario que nos angustiemos. El mismo Pastor amoroso que provee agua, alimento y aprisco a sus débiles ovejas, también es fiel para abrir el camino, sostener nuestros brazos y habilitarnos para la tarea.

María Susana Mistretta de Golubizky, Argentina

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2014

DE MUJER A MUJER

lunes, 3 de noviembre de 2014

Misterios de la resurrección


Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a
Dios; al cual veré por mí mismo, y mis ojos lo verán, y no otro, aunque mi corazón desfallece dentro de mí. Job 19:25-27.

Nuestra identidad personal quedará conservada en la resurrección, aunque no sean las mismas partículas de materia ni la misma sustancia material que fue a la tumba. Las maravillosas obras de Dios son un misterio para el hombre. El espíritu, el carácter del
hombre, vuelve a Dios, para ser preservado allí. En la resurrección cada hombre tendrá su propio carácter. A su debido tiempo, Dios llamará a los muertos dándoles de nuevo el aliento de vida y ordenando a los huesos secos que vivan. Saldrá la misma forma, pero estará liberada de enfermedades y de todo defecto. Vive otra vez con los mismos rasgos individuales, de modo que el amigo reconocerá al amigo. No hay una ley de Dios en la naturaleza que muestre que Dios devolverá las mismas idénticas partículas de materia que componían el cuerpo antes de la muerte. Dios dará a los justos muertos un cuerpo que será del agrado de él.
Pablo ilustra este tema con la semilla de cereal que se siembra en el campo. La semilla plantada se destruye, pero surge una nueva semilla. La sustancia natural del grano que se destruye nunca surge como antes, pero Dios le da un cuerpo como a él le place.
Un material mucho mejor compondrá el cuerpo humano, pues es una nueva creación, un nuevo nacimiento. Se siembra un cuerpo natural, se levanta un cuerpo espiritual.—Comentario Bíblico Adventista 6:1092, 1093. [311]
[El creyente] puede morir, como Cristo murió, pero la vida del Salvador está en él. Su vida está escondida con Cristo en Dios.
“Yo he venido para que tengan vida” dijo Jesús, “y para que la tengan en abundancia”. Juan 10:10. Él desarrolla el gran proceso mediante el cual los creyentes son hechos uno con él en la vida presente, para que sean uno con él a través de la eternidad…
En el día final los resucitará como partes de sí mismo… Cristo llegó a ser uno con nosotros a fin de que nosotros lleguemos a ser uno con él en divinidad.

—The Review and Herald, 18 de junio de 1901.
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