"Deléitate en el Señor, y el te concederá los deseos de tu Corazón". Salmo 37:4

lunes, 9 de diciembre de 2013

Detente, observa y escucha

Así dice el Señor: “Deténganse en los caminos y miren; pregunten por los senderos antiguos.

Pregunten por el buen camino, y no se aparten de él. Así hallarán el descanso anhelado.

Pero ellos dijeron: ‘No lo seguiremos’”. Jeremías 6:16

 Detente, observa y escucha, son las recomendaciones para alguien que desea cruzar una vía de ferrocarril. Sin embargo, se producen a diario gran cantidad de accidentes por la simple razón de que alguien hace caso omiso de esas sencillas y claras instrucciones. Incluso en algunos países se han realizado campañas publicitarias con el fin de evitar accidentes ferroviarios. Algunas de ellas han utilizado lemas muy agresivos, como por ejemplo: “Entren en razón”; “Respeta el tren y tu vida también”; “Hazme caso, cruza por el paso”; “Antes de cruzar, mirar y escuchar” Lamentablemente, sigue siendo elevada la cifra de accidentes mortales.

Esto me lleva a hacer una sencilla comparación con el texto de hoy: las indicaciones que hemos recibido de parte de Dios para gozar de salud física y espiritual son claras. El Señor nos ha impartido instrucciones muy precisas: “Deténgase en los caminos y miren” En una época tan peligrosa como la que nos ha tocado vivir, es bueno examinar la senda por la que transitan nuestros pies para luego detenernos. Debemos hacer una sencilla inspección, analizando el rumbo que ha tomado nuestra vida. De esa forma evitaremos que nos atropelle toda una vorágine de ideas y conceptos que se oponen a la Palabra autorizada del Dios que reina sobre el universo.

El siguiente paso consiste en preguntar por el buen camino y escuchar las indicaciones de Dios, de modo que tengamos la seguridad de que estamos en el camino correcto y de que llegaremos sanos y salvos a nuestro destino final. En contraste, los necios dirán: “No lo seguiremos”.

Querida hermana, permite que hoy tu oración sea parecida a la que elevó a Dios el salmista: “Guíame, Señor, por tu camino; dirígeme por la senda de rectitud, por causa de los que me acechan” (Sal. 27:11). Y después, escucha en silencio las indicaciones divinas.

Recuerda que también deberás ser una guía para todas las personas que vienen en pos de ti. Con toda certeza tu proceder les será un ejemplo que podrán seguir confiadamente. Aprendamos a caminar con cautela en este mundo confuso, y detengámonos a escuchar la voz de Dios, quien está dispuesto a dirigir nuestras vidas.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER

ALIENTO PARA CADA DÍA

Por: Erna  Alvarado

¿Qué tienes en casa?

¡Ah, Señor mi Dios! Tú, con tu gran fuerza y tu brazo poderoso, has hecho los cielos y la tierra. Para ti no hay nada imposible.

Muestras tu fiel amor a multitud de generaciones, pero también castigas a los hijos por la iniquidad de sus antepasados. ¡Oh Dios grande y fuerte, tu nombre es el Señor Todopoderoso! Jeremías 32:17-18

 
Apremiada por las circunstancias, aquella pobre viuda se hallaba al borde mismo de la desesperación. El acreedor no dejaba de presionarla, exigiéndole que saldara la deuda pendiente, o que en su lugar entregara a sus dos hijos para que fueran sus siervos.

Creo, como madre que soy, que la segunda opción quedó inmediatamente descartada. Lo más probable es que aquella pobre mujer únicamente pensara en la forma en que podría obtener los recursos para pagar la deuda que su difunto esposo había dejado, garantizando así la libertad de sus hijos.

La providencia de Dios siempre acompaña a sus hijos fieles y, en esta ocasión, se manifestó de una forma espectacular. El profeta Elíseo, un poco de aceite y muchas vasijas, fueron los medios utilizados por Dios para eliminar la angustia de aquella viuda (2 Rey. 4:1-7).

Dios permite que ocurran milagros extraordinarios y asombrosos, como fue aquel caso, no mediante un acto de magia, sino que lo logra a través de la unión de la fe del creyente con el gran poder divino. Aquella mujer tenía fe en Dios y creyó que su voluntad quedaba expresada en las indicaciones del profeta, por eso las siguió sin titubear.

Tal vez le has pedido a Dios algo que a todas luces parece un imposible. Si ese ha sido el caso deberías recordar que para que se haga realidad, Dios probablemente utilizará tus recursos, aunque parezcan pocos e insignificantes. Así pensó la mujer de nuestro relato, cuando habló con el profeta: “Su servidora no tiene nada en casa – le respondió-, excepto un poco de aceite” (2 Rey. 4:2).

Un poco de aceite y la fe inquebrantable de una madre angustiada conmovieron el corazón de Dios.

Mujer, ¿estás a la espera de un milagro? Pues no te canses de implorar, no permitas que tu fe flaquee. Ten confianza y ánimo y en algún momento, en el tiempo de Dios, su mano se moverá para actuar en tu favor y el milagro esperado obrará para coronar tu fe.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER

¿Qué hacer con tus limitaciones?

El que es sabio tiene gran poder, y el que es entendido aumenta su fuerza. Proverbios 24:5

 Todos los seres humanos desean satisfacer su necesidad de realización. Cuando por fin logramos ese objetivo, nos sentimos competentes, hábiles y útiles. Ese deseo interno Dios lo ha puesto ahí, en nuestra naturaleza. Hemos sido creadas para alcanzar blancos elevados, de modo que lleguemos a alcanzar lo excelso y lo superior con la ayuda de Dios.

Las aptitudes y las habilidades personales son aquellas que el Señor nos concedió para que pudiéramos llegar a la autorrealización. Probablemente tengamos bien claro lo que podemos hacer con ellas pero, ¿qué hacer con las limitaciones que surgen en nuestro camino? Por otro lado, algo que debemos tomar en cuenta es que muchas de nuestras limitaciones no son del todo reales. Quizá han surgido de los mensajes que recibimos cuando éramos niñas, algo que quizá ha creado en nosotras un cierto sentido de incapacidad.

Tan solo existen dos maneras de responder a ese tipo de limitaciones. La primera consiste en que nos acomodemos en ellas y que, frente a cada desafío que se nos presente, digamos simple y llanamente: “No puedo”. La otra opción implica tomar consciencia de nuestras limitaciones pero hacernos el propósito de superarlas poco a poco mediante nuestro esfuerzo, trabajo y dedicación. Dios proveerá en el camino.

El buen uso de nuestras capacidades honra al Creador, y nos hará sentir como personas valiosas. La superación de nuestras limitaciones nos ayudará a mantenernos humildes, porque nos enseñará que, para cada pequeño paso, dependemos de Dios y de la ayuda de los demás.

Amiga, hoy es el día apropiado para que hagas inventario de las capacidades que posees con el fin de ponerlas en práctica. Al hacerlo, desarrollarás tu gratitud por la forma maravillosa en que Dios te ha creado. Aférrate a la hermosa promesa que el Señor le hizo a Josué cuando este sintió temor frente a la gran tarea que tenía por delante: “Ya te lo he ordenado: ¡Sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas”

No existe obstáculo que sea insuperable, ni una dificultad tan grande que no pueda desaparecer si empleas toda la fuerza que Dios te concederá si se la solicitas con fe. De ti dependen el éxito y la capacidad de vencer tus limitaciones. (Jos. 1:9).

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER

jueves, 5 de diciembre de 2013

¡Te lo he dicho miles de veces!

Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas.

Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando.

Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. Deuteronomio 6:5-7

 ¿Cuántas veces has escuchado la frase: “¡Te lo he dicho miles de veces!”? Esta es una de las expresiones favoritas de muchas madres cuando sienten que están a punto de perder la paciencia, o quizá cuando enfrentan la renuencia con la que un hijo acata una orden, o recibe una indicación.

En realidad, esa frase tan común y en apariencia inocente, encierra diferentes connotaciones negativas. Quien es confrontado con dicha expresión recibe algunos mensajes que podrían calar con el tiempo en su personalidad. En resumidas cuentas:

¡El joven es descalificado! Inculcan en el niño sentimientos de que vale poco y de que no es capaz de hacer bien una indicación que se le ha dado en repetidas ocasiones. Elena de White nos lo advierte: “Los niños tienen la percepción rápida, y disciernen los tonos pacientes y amorosos en contraste con las órdenes impacientes y apasionadas, que desecan el raudal del amor y del afecto en los corazones infantiles” (El hogar cristiano, cap. 39, p. 217).

Recuerda que la rudeza de las palabras con que una madre se expresa podría dar la idea de que es una persona impaciente, nerviosa, perfeccionista e intolerante.

Por otro lado, una madre que tenga una apropiada relación con Cristo, no provocará a sus hijos mediante su irritabilidad, falta de amor o de simpatía. No les enviará mensajes de impaciencia porque habrá adquirido paciencia en su relación diaria con el Señor.

Un concepto básico de la psicología afirma que mediante la repetición es como aprenden los niños. Por lo tanto, se hace necesario que repitamos con insistencia amorosa lo que se pretende enseñarles. Pero esa repetición ha de ser paciente en la forma y en el tono de la voz. Esa idea la refuerza la Palabra de Dios, cuando el mismo Señor afirma: “Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes” (Deut. 6:7).

Querida madre, la próxima vez que te sientas tentada a hacer algún reclamo a tus hijos con impaciencia, respira hondo, exhala y luego pídele al Señor con humildad que te permita hablarles con amor y paciencia.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER

ALIENTO PARA CADA DÍA

Por: Erna  Alvarado

¿Una cristiana perfecta?

Estoy convencido de esto: el que comenzó tan buena obra en ustedes la irá perfeccionando hasta el día de Cristo Jesús. Filipenses 1:6

 Mucha gente cree que ser cristiano equivale a ser perfecto. Bajo ese supuesto, algunas nos volvemos rígidas e intransigentes, especialmente con nosotras mismas. Llegamos a creer que nuestro estado emocional y espiritual siempre debe estar en un punto máximo; y cuando esto no sucede, llegamos a pensar que le estamos fallando a Dios.

El perfeccionismo es una treta satánica para separarnos de Dios, y hacernos creer que llegar a ser cristianos es imposible, pues es imposible ser perfecto.

Cuando abrigamos esos pensamientos nos volvemos presas del desánimo. Podríamos llegar a la conclusión de que vivir en Cristo y para Cristo es una obligación; que sus parámetros son demasiado elevados y que no importa todo el esfuerzo que hagamos, siempre vamos a estar lejos del ideal. El perfeccionismo espiritual es algo que probablemente nos impide disfrutar de una relación íntima con el Señor, algo que debería ser nuestro mayor y más importante anhelo.

Cuando pienso en esto, creo imaginar las emociones que embargaban a Elías cuando, después de una gran victoria, tuvo que enfrentar un panorama totalmente hostil: huir para salvar su vida, precisamente por haber actuado en nombre del Señor. Presa del cansancio y de la depresión, perdió la compostura en el camino.

“Llegó adonde había un arbusto, y se sentó a su sombra con ganas de morirse.

‘¡Estoy harto, Señor! -protestó -. Quítame la vida, pues no soy mejor que mis antepasados’ ” (1 Rey. 19:4).

El perfeccionismo pretende decirnos que un cristiano o una cristiana fiel jamás cometerá errores, que no se dejará llevar por las emociones negativas, y que frente a las pruebas permanecerá siempre seguro de sí mismo. Pero lo cierto es que no depende de nosotros, sino que es el poder que proviene de Dios el que nos fortalece para vivir como sus hijos fieles. Es su amor el que nos atrae hacia él, es su gracia la que nos levanta una y otra vez cuando caemos.

Amiga, no busques el perfeccionismo espiritual. Más bien busca a Cristo y desarrolla una estrecha relación de amistad con él. Recuerda que delante de Dios no se te valora por lo que haces. Él, en su misericordia, conoce las intenciones y las tendencias de tu corazón, y te fortalecerá hoy y siempre.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER

¿Que Ha Hecho Dios En Tu Vida? ♥

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