lunes, 30 de septiembre de 2013

Manos Milagrosas - La Historia De Ben Carson

Historias que nos hacen ver la mano Poderosa de Dios actuando en nuestras vidas
aunque se vean muy dificiles para El no hay nada Imposible...

Hay Esperanza

No Todo esta Perdido...
No Todo ha Terminado... 
Porque hay una Esperanza en Cristo Jesús   
 Dios les Bendiga 


Llévanos de la Mano

Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará. Hará que tu justicia resplandezca como el alba. Salmo 37:5-6
En muchas ocasiones le he pedido en mis oraciones a Dios que tome mi mano y me conduzca por la senda de la vida sin tropezar. Otra de mis súplicas ha sido que, si caigo, no suelte mi mano, y que me levante con su poder. Me gustaría pensar que esa ha sido también tu experiencia.
Ir tomadas de la mano de Dios implica mucho más que aferramos a él cuando estamos en peligro, o cuando nos sentimos en total abandono. Significa estar dispuestas a tomar decisiones que giran en torno a él. Quiere decir que toda nuestra confianza está depositada en su voluntad, y que la aceptaremos aunque no esté de acuerdo con nuestras expectativas. La promesa de Dios se cumplirá en nosotras: “Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán” (Prov. 16:3).
Caminar tomadas de la mano de Dios es avanzar por fe, aunque el camino esté cubierto de tinieblas y no podamos ver cada detalle. Implica esperar pacientemente el cumplimiento de sus promesas, no según nuestro reloj, sino dentro del cronograma que ha fijado el dueño y señor del tiempo. La evangelista Cathy Lechner dijo al respecto: “Esperar pacientemente por una respuesta de Dios es un proceso, un maravilloso, amoroso, temeroso y difícil proceso. Aquel que va al valle de la paciencia no es la misma persona que sale del mismo”
El Señor ha dicho: “Marcharé al frente de ti, y allanaré las montañas; haré pedazos las puertas de bronce y cortaré los cerrojos de hierro. Te daré los tesoros de las tinieblas, y las riquezas guardadas en lugares secretos, para que sepas que yo soy el Señor, el Dios de Israel, que te llama por tu nombre” (Isa. 45:2-3).
Amiga, hoy te animo a que le pidas a Dios que te tome de la mano. Haz un pacto de fidelidad con él. La parte que te corresponde hacer es someterte al aceptar su voluntad en todo. Frente a los obstáculos, no te sueltes de la mano de tu Padre. Si tienes que subir montañas, apóyate en su brazo fuerte. Cuando no puedas ver, cierra los ojos y no dejes de marchar; cuando menos lo pienses estarás frente a las puertas de la Ciudad eterna. ¿Habrá acaso una mayor alegría que esa?

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER
ALIENTO PARA CADA DÍA
Por: Erna  Alvarado

La Verdadera Riqueza

Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales, para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús. Efesios 2:6-7
La famosa actriz Elizabeth Taylor recibió de uno de sus esposos un regalo excepcional: un diamante de casi setenta quilates de peso, y que años después ella misma ofreció a la venta nada más y nada menos que por la cantidad de cinco millones de dólares. Debido a su elevado costo, dicha joya permanecía en una bóveda de seguridad, lejos de la vista de todos, incluso de su dueña. ¡Qué lástima!
Una joya tan hermosa que no se podía admirar. ¿No es eso una ironía?
Todas nosotras recibimos de nuestro Padre celestial talentos diversos, joyas de incalculable valor, y lo mejor de todo es que podemos lucirlos y emplearlos como un tributo a su gran bondad y al amor que siente por cada una de nosotras. Nuestra riqueza es más valiosa que un diamante. Dios nos ha otorgado dones maravillosos que hacen hermosa nuestra personalidad, y nos convierten en mujeres valiosas dondequiera que nos encontremos.
Es posible que pienses que eres poco afortunada; o que Dios se ha olvidado de ti y su generosidad no te alcanza. No sé, quizás conozcas a algunas mujeres que brillan como un diamante. Admirar a otras personas es bueno cuando hacen algo digno, aunque jamás deberíamos hacerlo para compararnos con ellas. Tu misión hoy consiste en trabajar contigo misma, y pedirle al Señor que te ayude a descubrir los preciosos dones y las habilidades que mantienes ocultos, o que no has descubierto todavía. Estás a tiempo. El método de Dios para lograrlo es el servicio. Es únicamente por medio de actos de servicio al prójimo y a Dios como podrán manifestarse en nuestras vidas las capacidades que él nos ha dado.
Las joyas que Dios te ha concedido no deben permanecer guardadas. Haz uso de ellas con alegría, para la honra y la gloria de Dios. Límpialas y sácales brillo todos los días. La mejor forma de hacerlo es mediante la práctica. Al poco tiempo te darás cuenta de que por la gracia de Dios eres capaz de hacer cosas que jamás habías imaginado.
¡Hoy es un buen día para comenzar!

El Mejor Seguro Contra Robos


“Exterminaré a la langosta, para que no arruine sus cultivos y las vides en los campos no pierdan su fruto”, dice el Señor Todopoderoso (Malaquías 3:11).
Hace algunos años fui testigo de una situación extraordinaria que nos recuerda hasta qué punto Dios es bueno, y fiel a sus promesas. Trabajaba yo en una iglesia de la Ciudad de México a la que pertenecía una mujer realmente asombrosa. Era de un espíritu muy agradable y Dios la usaba de manera muy efectiva para el bien de otros. Parecía que dondequiera que ella fuera quedaba la fragancia suave del conocimiento de Cristo.
En cierta ocasión llegó a la iglesia temprano para el servicio del miércoles por la noche, pero se quedó en el taxi conversando con el conductor. Al principio me preocupé porque se retrasaba, pero después vi que el taxista estacionaba su vehículo y acompañaba a nuestra hermana para escuchar el sermón de esa noche. Quedé profundamente conmovido.
Su influencia también se dejaba sentir en su familia. Ella era la única adventista pero sus hijos la apoyaban y la respetaban mucho. Uno de ellos tenía varios taxis y aceptó la verdad de que Dios bendice a aquellos que le devuelven el diezmo de sus ganancias. Para ese momento yo trabajaba en la oficina de la Asociación local. El hijo de esa hermana venía cada cierto tiempo, depositaba el diezmo y, después, orábamos juntos.
Cierto día llegó visiblemente emocionado y me dijo que tenía algo extraordinario que decirme. Pocos días antes le habían robado uno de sus taxis. Normalmente esos automóviles nunca aparecen porque los ladrones inmediatamente los desmantelan y venden las piezas en el mercado negro. En algunos casos, los restos del vehículo aparecen tiempo después en algún suburbio de la inmensa metrópoli. Cuando el joven recibió la noticia de que le habían robado su taxi, acudió inmediatamente a su madre, muy preocupado, pero ella le dijo que mantuviera la calma. Entonces se arrodillaron y pidieron a Dios que les devolvieran el taxi. Pocas horas después recibió una llamada; una persona decía que su taxi estaba estacionado cerca de su casa y que debía ir a recogerlo. Cuando el joven fue al lugar indicado, encontró para su sorpresa que no faltaba ni una pieza del taxi. Estaba entero.
Luego me dijo: “Pastor, mis compañeros taxistas me preguntan cómo es posible que lo haya recuperado entero. Yo les digo que la mejor forma es devolver el diezmo porque Dios se encarga de proteger nuestros taxis”. Su historia me conmovió. ¿Crees tú en las promesas de Dios?.

Once Mil Metros de Profundidad

Vuelve a compadecerte de nosotros. Pon tu pie sobre nuestras maldades y arroja al fondo del mar todos nuestros pecados (Miqueas 7:19).
En El Rey ha nacido, Leo R. Van Dolson cuenta la historia de un anciano que era un buen cristiano y amaba mucho al Señor. No tenía mucha educación formal, pero siempre alababa a Dios sin importar dónde estuviera. De manera especial, en la iglesia se escuchaba su fuerte “amén”, siempre que se decía o hacía algo que glorificara al Señor.
Un médico miembro de aquella iglesia se molestó con el anciano porque decía “amén” en voz alta y con mucha frecuencia. Cierto día, el ancianito fue a ver al médico por una dolencia que, aunque no muy grave, requería ayuda médica. El médico, más que curar al anciano, quería impedir que dijera “amén” tan a menudo.
-Tardaré unos minutos en atenderlo -le dijo el médico- Aquí tiene un libro sobre exploraciones científicas. Si encuentra en él algo para lo que pueda decir “amén”, dígalo en voz alta, como en la iglesia, de modo que pueda oírlo desde mi consultorio.
Apenas se hubo retirado, el médico escuchó un fuerte “amén”. Volvió corriendo a la sala de espera y preguntó al anciano:
-¿Qué encontró en ese libro para gritar “amén”?
-Bueno, apenas tomé el libro -le respondió el anciano- y lo abrí, encontré que una expedición al Pacífico Occidental había descubierto un lugar donde el océano tiene una profundidad de once mil metros. ¡Alabado sea el Señor!
-¿Por qué lo alegra saber que el mar es tan profundo?
-Porque la Biblia dice que Dios arroja todos mis pecados a lo profundo del mar. Hay once kilómetros de agua sobre ellos. ¡Alabado sea el Señor!
Pero hay algo más que once kilómetros de agua sobre nuestros pecados. Han quedado tan cubiertos por la sangre de Cristo que Dios mismo no los puede ver. Cuando nos perdona, los olvida. El perdón que él nos da es imposible para nosotros, a menos que nuestros corazones estén tan llenos del amor de Cristo que nos olvidemos del “yo”.
Jesús nos pide que tomemos nuestra cruz de negación del yo y lo sigamos. Pero cuando, por fe, aceptamos su cruz, descubrimos que, en cambio, él pone una corona de amor sobre nuestra cabeza. Con ella, los pensamientos de paz y amor llenan tanto nuestras almas que el amor de Cristo se refleja a todo nuestro alrededor.
Es el secreto para poder llevar la cruz de Jesús y tener la seguridad de que nuestros pecados están olvidados para siempre en el fondo del mar.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Feliz Sábado

"Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por
completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado"
(1 Pedro 1: 13)


Perdón y Restauración

Sean bondadosos y compasivos unos con otros, y perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo (Efesios 4:32).
En Irlanda se produjo un ejemplo verídico y espléndido de lo que significa perdonar como Dios lo hace, y también de cómo perdonar a los que nos han hecho daño. El padre de la señora Jo Berry, el honorable miembro del Parlamento inglés sir Anthony Berry, murió a causa de una bomba que un terrorista de Irlanda del Norte hizo estallar en 1984. El asesino se llamaba Patrick Magee. El atentado fue terrible y sangriento. Cuatro personas más murieron en el ataque. Magee estuvo  catorce años en prisión y fue liberado en 1999.
La señora Jo Berry se entrevistó con Patrick en el año 2000. Hablaron durante tres horas y Patrick dijo: “Nunca antes me encontré con una persona como usted, señora. No sé qué decir. Quiero escuchar de su dolor”. Tuvieron otras oportunidades de encontrarse y profundizar su amistad. Patrick expresó remordimiento por las vidas inocentes que se habían perdido como resultado de sus acciones violentas, y Jo llegó a comprender mejor la vida de Patrick y cómo había terminado por hacer lo que hizo.
Su amistad no solamente fue sanadora para ambos, sino que llegaron a ser agentes de acción para la paz. Han hablado sobre la paz y el perdón a la juventud de Austria, Israel, Sudáfrica y España. En octubre de 2009 dieron su testimonio en el Parlamento británico como parte de un programa sobre el perdón.
Perdonar y olvidar una ofensa y un daño tan grandes solo es posible porque Jesús transforma el corazón y le quita la dureza del odio, a la vez que le da la suavidad del amor, como dice Ezequiel 36:26. Mientras moría en la cruz, Jesús nos dio el máximo ejemplo del perdón, para que todos sus discípulos hagamos lo mismo: “Padre”, dijo Jesús, “perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Luc. 23:34).
Es posible que hayas tenido la sensación de que el perdón te resulta literalmente imposible.
Hay ofensas que parecen imposibles de perdonar. Humanamente es así. Únicamente la gracia de Cristo puede hacer que una persona sea capaz de perdonar una ofensa como la que perdonó Jo Berry. Recuerda, sin embargo, que el texto dice: “Perdónense mutuamente, así como Dios los perdonó a ustedes en Cristo”.
¿Ya te ha perdonado Jesús? ¿Ya hiciste las paces con él? Entonces puedes comenzar a hacer la paz con los demás.

Evita El Peligro

El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias 
(Proverbios 22:3).
Por razones que los científicos no logran explicar, algunas personas sufren convulsiones repentinas provocadas por ciertas notas o temas musicales. Un acorde de sol menor en ciertos registros provoca convulsiones a determinados individuos. David Poskanzer, Arthur Brown y Henry Miller describen el caso de un hombre de 62 años que perdía la consciencia repetidamente mientras escuchaba la radio, siempre a las 8:59 p.m., en punto. Después se descubrió que el ataque lo provocaban las campanas de Bow Church que la BBC emitía justo antes de las noticias de las nueve.
Uno de los casos más sorprendentes fue el del eminente crítico musical del siglo XIX llamado Nikonov, que sufrió su primer ataque mientras escuchaba la ópera El profeta, de Meyerbeer. A partir de entonces se volvió más y más sensible a la música, hasta que llegó el momento en que cualquier melodía, por más suave que fuera, le provocaba convulsiones.
La música de fondo de Wagner, por ejemplo, le provocaba una interminable sucesión de espasmos de la que no podía escapar. Nikonov amaba la música y era, además, músico de profesión, pero tuvo que renunciar a ella. Si escuchaba una banda que tocaba por la calle, se cubría los oídos y corría hacia el portal o la calle lateral más cercana. Nikonov adquirió una fobia tan profunda a la música que escribió un panfleto titulado Miedo a la música.
Al igual que sucedía con Nikonov, hay ciertas situaciones que pueden provocar perjuicios graves a nuestra salud espiritual. Son asuntos aparentemente inofensivos que desencadenan fuertes convulsiones en nuestra experiencia cristiana. Algunas personas no pueden tolerar una broma sencilla sin que eso las lleve a responder airadamente o a albergar resentimiento en sus corazones. Otros no pueden tolerar la crítica de los demás. Necesitan la aprobación a toda costa y una palabra de crítica, aunque sea menor o bien intencionada, crea en ellos una crisis espiritual. Hay quienes optan por el alcohol o las drogas, con sus devastadoras consecuencias. Puede ser que tu profesión misma, o algunas cosas que disfrutas en gran medida, sean la causa de graves trastornos en tu relación con Dios. Analízate y procura encontrar los elementos que desencadenan el mal que sufres.
No Importa lo mucho que se recomienden algunas prácticas sospechosas, mejor aléjate de ellas antes de que sea demasiado tarde. Recuerda el consejo bíblico: “El prudente ve el peligro y lo evita; el inexperto sigue adelante y sufre las consecuencias” (Prov. 22:3).

Bendecidos por Dios

Quiero Compartir este Hermoso Vídeo que he Creado y Editado con mucho Amor...

Sin Temor a la Muerte

                                                      Nos sentíamos como sentenciados a muerte.
Pero eso sucedió para que no confiáramos en nosotros mismos sino en Dios, que resucita a los muertos. Él nos libró y nos librará de tal peligro de muerte. 2 Corintios 1:9-10
El mismo día en que nacemos comienza nuestro viaje hacia la muerte. Suena pesimista dicho en estos términos, pero esta es una verdad que no podemos negar. Sin embargo, deberíamos preocuparnos más por nuestra forma de vida que por el día de nuestra muerte. De lo que sí debemos estar seguras, es que si sabemos vivir, enfrentaremos el momento de nuestra muerte en paz y con dignidad.
Aunque la muerte es consecuencia del pecado (Rom. 6:23), también es cierto que podemos vivir sin un constante temor a ella, ya que tenemos la maravillosa promesa de vida eterna en Cristo Jesús. Esta promesa se hizo realidad por medio del sacrificio que hizo Dios al entregar a su Hijo a una muerte en extremo ignominiosa, motivado por el amor incalculable que siente hacia sus criaturas.
Es cierto que vivimos rodeadas de dolor, enfermedades y violencia, y que nuestra vida se ve constantemente amenazada, pues cada minuto de la existencia es realmente un milagro. Aun así, Dios desea que experimentemos el gozo de la vida en este mundo, y que nos anticipemos a la felicidad eterna que nos espera en el Reino de los cielos cuando la muerte haya sido derrotada para siempre. El apóstol Juan describió ese gran suceso con las siguientes palabras esperanzadoras:
“Él les enjugará toda lágrima de los ojos. Ya no habrá muerte, ni llanto, ni lamento ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de existir” (Apoc. 21:4).
Si hoy la desventura hace que temas por tu vida, o por la vida de alguno de tus seres queridos; si alguna enfermedad los ha afectado y sientes que sus vidas, o la tuya, se ven amenazadas, aférrate con toda tu fe a aquel que es la resurrección y la vida. Él te proveerá la paz para vivir y te dará fortaleza para aceptar su voluntad.
Amiga, hoy ha salido el sol y tú estás viva. ¡Alaba a Dios! Siente cada uno de los latidos de tu corazón, ¡y vuelve a alabarlo! Experimenta el ritmo cadencioso de tu respiración y exclama: “¡Gracias, Padre, por la maravillosa promesa de la vida eterna!”.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER

Dios Te dará Lo Necesario

Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús. Filipenses 4:19
Son muchas las personas que creen tener necesidades que en realidad no son tales, pero se llenan de impotencia cuando consideran que no podrán satisfacerlas.
La vida moderna y consumista nos impone necesidades creadas a diario, y la mayoría mordemos el anzuelo. Si nuestras abuelas hubieran tenido la variedad de enseres domésticos con los que hoy contamos para realizar los quehaceres en casa, pensarían que las mujeres de la actualidad somos una generación de desocupadas.
Con el fin de no sentirnos embargadas por un espíritu de frustración, será conveniente reconocer que realmente no necesitamos todo lo que deseamos. Por otro lado, resulta tranquilizador considerar que el Señor ha prometido que satisfará todas las necesidades verdaderas que tengamos. Así como dijo el salmista: “Teman al Señor, ustedes sus santos, pues nada les falta a los que le temen. Los leoncillos se debilitan y tienen hambre, pero a los que buscan al Señor nada les falta” (Sal. 34:9-10), así actuará Dios con nosotros.
Esta es una declaración absoluta: “Nada les falta”. El Señor sabe que tenemos necesidades materiales, emocionales, físicas y espirituales, y se compadece de nosotras, así como la madre se compadece del hijo al que ama. A veces vivimos una vida menesterosa y miserable porque no somos capaces de ver cómo nuestro maravilloso Dios satisface cada una de nuestras necesidades, ¡más nunca nuestros deseos egoístas!
Otra de las razones por las que no percibimos la provisión de Dios a nuestro favor, es que estamos pendientes de lo que otros disfrutan, una actitud que no nos permite disfrutar de lo que tenemos. Ojalá podamos decir como el apóstol Pablo:
“He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil. 4:12-13). El Señor nos lleva a descansar en verdes pastos y junto a aguas tranquilas. Nos da fuerzas para trabajar. Conduce nuestros pies por sendas rectas. Cuando estamos en las sombras, nos lleva de la mano y al final nos hará participar de un gran banquete.
Amiga, agradece la bondad de Dios. Un corazón agradecido se sentirá siempre satisfecho y no creerá carecer de la más mínima cosa.

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER

Tareas Innecesarias



                                                       
 Solo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi esperanza.
Solo él es mi roca y mi salvación; él es mi protector y no habré de caer.
Salmo 62:5-6
La mayor parte de las mujeres tiene la misma queja con respecto a las demandas cotidianas de la vida: “Tengo muchas cosas que hacer y poco tiempo para terminarlas”. Quien siente que un día no le es suficiente para realizar sus tareas tendrá que respirar profundamente y dedicar tiempo para analizar lo que hace; asimismo, para decidir la forma en que piensa llevarlo a cabo.
Sería bueno que te hicieras algunas preguntas. ¿Acaso estás por cumplir las tareas que te corresponden, o te encargas de cosas que otros deberían hacer? ¿Eres verdaderamente efectiva en el uso del tiempo? ¿Con qué frecuencia se te escapa el tiempo y no sabes en qué lo has empleado? Recuerda que el Señor nos dice: “Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo” (Ecl. 3:1).
Cuando las madres y las amas de casa nos enfrascamos en los quehaceres propios del hogar, y eximimos de ellos a los demás miembros de la familia, cometemos un grave error, ya que nuestro deber no consiste en realizar con tareas que no nos corresponden. Hacemos un gran bien a nuestros hijos cuando les enseñamos a colaborar con las tareas del hogar. Si no lo hacemos, entonces los privamos del privilegio de ejercer sus capacidades, y los convertimos en inútiles para el trabajo.
Los hijos deben disfrutar mientras colaboran con su madre en las tareas domésticas.
Ninguna de ellas es degradante; por el contrario, ayudan a desarrollar nuestro sentido de utilidad y el gozo del servicio.
Por otro lado, la esposa debe encontrar en su esposo a un aliado en el cuidado del hogar. Él puede, con solicitud y por el amor que dice sentir hacia su esposa, ayudarla a llevar las cargas. No pierde masculinidad el esposo que entra a la cocina para ayudar y no únicamente a comer.
Amiga, no te enfrasques en tareas innecesarias. Haz lo que te corresponde con placer y calma. Recuerda que, en medio del ajetreo diario, debes hacer una pausa con el fin de pasar tiempo a solas con tu Maestro y Señor. Que tu pensamiento en este día sea: “Solo en Dios halla descanso mi alma; de él viene mi salvación.
Únicamente él es mi roca y mi salvación; él es mi protector. ¡Jamás habré de caer!” (Sal. 62:1-2).

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER

El Discernimiento, Una Capacidad Necesaria

Como has pedido esto, y no larga vida ni riquezas para ti, ni has pedido la muerte de tus enemigos sino discernimiento para administrar justicia, voy a concederte lo que has pedido. Te daré un corazón sabio y prudente, como nadie antes de ti lo ha tenido ni lo tendrá después. (1 Reyes 3:11-12)
El discernimiento es una virtud que nos permite distinguir una cosa de otra antes de tomar cualquier decisión. En el ámbito espiritual, podríamos decir que se refiere a la capacidad para distinguir entre lo bueno y lo malo, entre lo santo y lo profano, entre lo que conviene o no conviene, entre lo que agrada a Dios o le desagrada.
Este don parece ser cada día más escaso. Los seres humanos hemos perdido poco a poco la capacidad de tomar decisiones personales, pues resulta más cómodo aceptar lo que la mayoría considera como correcto y bueno. En medio de tantas voces, opiniones y conceptos, no es raro que nos sintamos confundidas. Es un hecho que quien desea tomar una decisión correcta tiene que buscar la voluntad de Dios y apegarse a ella con todas sus fuerzas.
El discernimiento es a su vez sinónimo de buen juicio y puede ser ejercido únicamente cuando nos hacemos sensibles a la voz del Espíritu Santo. Entonces tendremos el “entendimiento” necesario para tomar buenas decisiones y para tener conductas correctas. La Palabra de Dios nos dice al respecto: “Para que puedan distinguir entre lo santo y lo profano, y entre lo puro y lo impuro” (Lev. 10:10).
Vivimos en una época en la que millones de personas han decidido tomar la senda del error. Nosotras deberíamos ser cuidadosas no tan solo respecto a las decisiones que tomemos ahora, sino también de cara al futuro, previendo las repercusiones que tendrán sobre los demás, a corto y a largo plazo.
Amiga, hoy es el día más indicado para pedir al Señor que aclare nuestro entendimiento. Sobre todo cuando la vida nos pone ante encrucijadas difíciles de resolver. No olvidemos que “cuando venga el Espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no hablará por su propia cuenta sino que dirá solo lo que oiga y les anunciará las cosas por venir” (Juan 16:13).

LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER

El Señor Cubre Nuestra Desnudez

Me deleito mucho en el Señor; me regocijo en mi Dios. Porque él me vistió con ropas de salvación y me cubrió con el manto de la justicia. Soy semejante a un novio que luce su diadema, o una novia adornada con sus joyas. (Isaías 61:10)
Cuando Adán y Eva se dieron cuenta de que estaban desnudos, intentaron ocultarse rápidamente de la presencia de Dios. No solo era la desnudez del cuerpo lo que intentaban esconder; lo que más les avergonzaba y los llenaba de culpa era el hecho de haber fallado a su Creador. En medio de su indignidad y sin saber qué hacer, tomaron algunas hojas para tratar de cubrirse. Fue un acto de suficiencia propia. En la Palabra de Dios leemos: “Todos somos como gente impura; todos nuestros actos de justicia son como trapos de inmundicia. Todos nos marchitamos como hojas: nuestras iniquidades nos arrastran como el viento” (Isa. 64:6).
Cuando estemos desnudas delante de Dios, quizá reconozcamos haber despreciado las vestiduras blancas de santidad, para vestimos de harapos voluntariamente.
Sin embargo, el Señor puede actuar a nuestro favor y cubrirnos con su manto de justicia para así devolvernos la dignidad que hemos perdido. Satanás es el principal proveedor de esa “ropa de vergüenza”. Cuando nos equivocamos y cometemos algún pecado, él está listo para colmarnos de culpa y de autocompasión. Entonces creemos que no somos merecedoras del amor de Dios ni de su perdón. ¡Cuán equivocadas estamos! Dios, que conoce el corazón de sus hijos y lee nuestros pensamientos, puede cubrirnos con su manto de misericordia y librarnos del peso del pecado y de la culpa. En su Palabra leemos: “El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!” (Lam. 3:22-23).
Amiga, despójate de tus harapos. Esto es posible si aceptas la gracia salvadora de Dios y reconoces tus errores, te arrepientes de ellos, y suplicas al Señor que te dé su perdón y tenga misericordia de ti. La vestidura blanca que Dios tiene preparada para ti te permitirá entrar a la fiesta de bodas del Cordero. Pronto el universo entero alabará al Señor con estas palabras: “¡Alegrémonos y regocijémonos y démosle gloria! Ya ha llegado el día de las bodas del Cordero. Su novia se ha preparado, y se le ha concedido vestirse de lino fino, limpio y resplandeciente” (Apoc. 19:7-8).
¡Tú no puedes faltar a ese, el más grandioso acontecimiento de la historia universal!
LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER
ALIENTO PARA CADA DÍA
Por: Erna  Alvarado

¡Siempre Hay demasiado por Hacer!

¿Qué gana el hombre con todos sus esfuerzos y con tanto preocuparse y afanarse bajo el sol?
Todos sus días están plagados de sufrimientos y tareas frustrantes, y ni siquiera de noche descansa su mente. (Eclesiastés 2:22-23)
Con cuánta frecuencia he escuchado a mis amigas decir: “¡Tengo tanto que hacer!” Y no son menos las veces que yo misma lo he dicho. Parece ser que muchas, bajo un falso concepto de productividad, creemos que no nos merecemos momentos de descanso y que siempre debemos estar ocupadas. Solamente cuando hacemos algo sentimos que somos productivas.
Tanto el ocio como la enajenación laboral son dos extremos que debemos evitar.
Perder el tiempo sin hacer nada, o haciendo cosas que para nada sirven, es irresponsable, pero recargarnos de trabajo es un mal hábito que puede acarrear consecuencias desastrosas. Es cierto, las actividades de la mujer en el hogar son múltiples y de diferente Índole. De la cocina, donde preparamos los alimentos de la familia, nos trasladamos a la sala de estudio en la que asesoramos a los hijos con los deberes escolares; luego quizá debamos pagar cuentas, ir de compras, recoger a los niños en la escuela y de paso llevar a un amiguito de nuestros hijos a su casa…
El día concluye ¡pero también acaba con nosotras! El cansancio extremo es peligroso. Se agota nuestra resistencia a la frustración y cualquier incidente, por simple que sea, nos irrita y nos molesta a tal grado, que no somos capaces de controlar nuestros impulsos.
Hoy es un buen día para que pongas atención a las señales que tu cuerpo y tu mente con seguridad te envían. Si con frecuencia te sientes al borde de un ataque de nervios, haz una pausa, reorganiza tus prioridades y vuelve a plantear tus objetivos como ama de casa, madre y esposa. No permitas que las personas que viven contigo sean los receptores de tu ansiedad y mal humor.
Amiga, puedes seguir el ejemplo de Marta. Ocúpate con pasión de tus deberes de ama de casa, pero al mismo tiempo imita la prudente actitud de María; ¡siéntate a los pies de tu Maestro y descansa! Permite que la Marta que llevas en tu interior busque con afán la productividad, pero también deja que la María que vive dentro de ti recueste su cabeza en el regazo de Cristo Jesús. ¡Un maravilloso equilibrio!
¿No crees que tú también deberías disfrutarlo?

miércoles, 18 de septiembre de 2013

El Valor de la Mujer

El Valor de la Mujer

Porque Dios, que ordenó que la luz resplandeciese en las tinieblas, hizo brillar su luz en nuestro corazón para que conociéramos la gloria de Dios que resplandece en el rostro de Cristo. Pero tenemos este tesoro en vasijas de barro, para que la EXCELENCIA del poder sea de Dios y no de nosotros.

¿Mujeres hacia la Excelencia? te lleva a reflexionar en que aunque por fuera nos vamos desgastando, por dentro nos vamos renovando día tras día si la gloria de Dios que resplandece en Cristo está dentro de nosotras. Este es el secreto de ir hacia la Excelencia .


EXCELENCIA EN EL VALOR DE LA MUJER.

En el Talmud hebreo esta escrito: Cuídate mucho de hacer llorar a una mujer, pues Dios cuenta todas sus lágrimas. La mujer salió de la costilla del hombre, no de los pies para ser pisoteada, ni de la cabeza para ser superior, sino del lado para ser igual, debajo del brazo para ser protegida y al lado del corazón para ser amada.


¿QUIÉN ES LA MUJER ?

Un ser humano, creado por Dios, pura y preciosa, con un propósito, con una personalidad femenina, con necesidades, con impulsos y deseos, con la capacidad de ir más allá de ella misma, con cualidades espirituales, con un valor incalculable.


¿QUÉ CONCEPTO TIENES DE TI MISMA?


¿Qué te dices en tu monólogo interno?


La Biblia dice: Cual es su pensamiento en su corazón, el tal es él. Y de la abundancia del corazón, habla la boca. Si dentro de tí piensas que no vales, que no tienes belleza, que nada te sale bien, que no vale la pena vivir, déjame decirte que estás aceptando una mentira del enemigo de nuestras almas, Satanás, son mensajes despachados desde el mismo infierno, para que no veas el valor que hay en tí.


¿QUÉ PIENSA EL MUNDO DE LA MUJER?

Rechazada y marginada por la sociedad. En algunas culturas, la mujer es un objeto, ha sido marginada e impedida de ser ella.
Colocada en una posición inferior al hombre, su sierva, su esclava.
Criticada en la historia de muchos pueblos. El hombre judío oraba: Dios te doy gracias que no nací gentil, ni esclavo, ni mujer.
Considerada superior al hombre en sentimientos, habilidades y potencialidad y así tiene que reemplazarle en la vida pública y social.
Considerada igual al hombre y está en competencia con él.


¿QUÉ DICE DIOS ACERCA DE TI MUJER?

Hecha a la imagen de Dios. Génesis. 1:27, 5:1,2. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. El día en que creó Dios al hombre, a semejanza de Dios lo hizo. Varón y hembra los creó; y los bendijo.

Formada por Él, en el vientre de tu madre. Sal. 139:13-16.
Persona por la cual Cristo murió. Rom. 5:8. Más Dios muestra su amor para con nosotros en que siendo aún pecadores Cristo murió por nosotros.
Templo del Espíritu Santo. 1 Cor. 6:19. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
Creada para gloria de Dios. Is. 43:7. todos los llamados de mi nombre; para gloria mía los he creado, los formé y los hice.

Creada para grandes cosas. Efesios. 2:10. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Tu Belleza Espiritual
"Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor"... 
2 Corintios 3:18.

Que vez en el espejo?
En el espejo debe reflejar a Cristo.

Siendo mujeres del Señor. Tenemos que reconocer que es Dios quien nos mantiene hermosas.

Como Dios nos mantiene hermosas?
Sometiéndonos cada día al Señor. Viviendo según Su voluntad y como señala Su Palabra. Manteniendonos llenas de humildad, amor y felicidad. No opaquemos ese brillo tan precioso y especial que es el don del Espíritu Santo. No hay otro brillo que se puede comparar a este. Ese brillo solo lo puede obtener la mujer que es dedicada a la obra del Señor.


Amigas, El Valor de una mujer es: El gozo de saber que Dios nos ha creado con la mentalidad de autogobernarnos en todos los roles de la mujer, la belleza de la respuesta emocional al amor y al dolor, la fuerza de seguir lo que tiene valor, de soportar lo que es necesario y de dejar de lado lo que no es para nosotras, el gozo de ser madres si traemos o no hijos al mundo, la paz de aceptarnos a nosotras mismas como ciudadanas no de segunda clase sino de primera, y la seguridad de saber que somos hijas del Dios altísimo quien nos ama y nos cuida y con quien viviremos eternamente.

Dios te Bendiga.