"Deléitate en el Señor, y el te concederá los deseos de tu Corazón". Salmo 37:4

lunes, 23 de junio de 2014

Mi Gran Amor eres tu Jesús ♥

“Echando toda nuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”. 1 Pedro 5:7.







Dar más y esperar menos

“Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne y les daré un corazón de carne” Ezequiel 11:19.

Después de haber esperado por largos minutos en la terminal de ómnibus, abordé la unidad que me llevaría a mi destino. Los momentos de espera me habían ayudado a observar a mí alrededor y a pensar… Al subir al ómnibus, el primer rostro que vi fue el del conductor, y me pregunté por qué tendría un semblante tan duro y rígido, por qué la gente sube al ómnibus malhumorada, tensa, alterada y agrede con empujones y malas respuestas. Avanzando por el pasillo, en busca de mí asiento, observé a una pareja de ancianitos, ya sentados, con sus manos entrelazadas, y me pregunté: ¿Será que la vida nos da el placer de tomarnos de las manos para sentirnos seguros y protegidos, abrazarnos y expresarnos el amor que sentimos el uno por el otro, solo al llegar a la vejez? Me sentí bien pensando que tal vez con los años mi esposo llegaría a tomarme de las manos y abrazarme diciéndome que me quiere mucho.

¡Cuántas personas hay de ceño fruncido y modales adustos! ¡Cuántas personas que viven bajo el mismo techo como esposos o como familia no se demuestran amor genuino y permanecen bajo la sombra de la duda, el egoísmo, la venganza, el rencor y el resentimiento!

Mientras mi cabeza y mi corazón avanzaban a toda velocidad, mi mente dio un giro a las preguntas: ¿No será que estoy esperando que mi esposo cambie y haga lo que yo quiero? ¿No estaré siendo demasiado egoísta al creer que la que merece atención y cariño soy yo, en vez de brindarlo sin esperar recompensa?

Me reconforta pensar en Jesús, mi mejor amigo, que con dulzura y amor ablanda corazones de piedra y los hace sensibles, receptivos, generosos y amables. Tal vez mis reflexiones deberían tener como centro a los demás y no a mí misma.

Querida amiga, supliquemos a Dios por un corazón de carne, que ame genuinamente y sin egoísmo, que se brinde, que comparta, que comprenda, que no exija y que aprenda a dar. Y si hemos recibido la gracia de tener un corazón de carne, no lo endurezcamos pidiendo o exigiendo lo que no sabemos dar. No esperemos demasiado, demos más y recibiremos cien veces tanto.

Nilda Coitiño, Uruguay

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2014

DE MUJER A MUJER



sábado, 21 de junio de 2014

Más allá de la ciencia

“Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo”. Isaías 9:6, NVI.

Mi esposo y yo somos personas saludables, y no podíamos ni siquiera imaginar que algún problema físico obstaculizara nuestro anhelo de tener hijos. Después de varias decepciones decidimos buscar ayuda profesional. Los estudios clínicos indicaron que para resolver mi problema uterino había dos opciones: una pequeña cirugía con riesgo de que no diera resultado o renunciar a tener niños. Aceptamos la primera opción.

El médico nos explicó que utilizaría una técnica nueva, moderna e instrumentos especiales de última generación. Yo debía observar ciertos cuidados postoperatorios y quedaría imposibilitada de concebir durante un lapso de ocho meses.

Un día, cuando pasábamos frente a un centro médico, le sugerí a mi esposo que entráramos para hacerme un análisis de sangre. Habían pasado solo dos meses de la cirugía, pero seguía ansiosa. Mi esposo me dijo que no me ilusionara, recordándome las palabras del médico y los chascos anteriores. Insistí y entramos. La sala de espera estaba llena de gente. Yo sentía que todos me miraban y podían escuchar los acelerados latidos de mi corazón. Cumplido el tiempo de espera, mi esposo fue directamente al laboratorio y pidió hablar con el encargado. Yo quedé sola, conteniendo la respiración. De pronto, mi esposo me llamó y empezó a gritar ¡positivo, positivo! Salimos rápidamente de allí para alejarnos de las miradas y sonrisas de los demás. Ya en la calle nos miramos y empezamos a llorar y reír al mismo tiempo. Luego de agradecer a Dios, llamamos al médico para pedirle algunas explicaciones, pero él solo atinaba a reír y decir: “¡No puede ser, es imposible!”. En su consultorio nos comentó que había hablado con sus colegas y con el catedrático que le había enseñado la técnica, contándole lo que había sucedido conmigo, y la respuesta fue: “Dígale a su paciente que ella no debería estar embarazada. Es imposible, no puede ser. La ciencia no tiene explicación para esto”.

Nosotros sí teníamos la explicación: mi pequeño Josué es un milagro del Señor, mucho más poderoso, por cierto, que las más modernas metodologías científicas y tecnológicas.

Sandra R. Gómez Darmont, Chile

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2014

DE MUJER A MUJER



lunes, 16 de junio de 2014

6 Consejos para aliviar el dolor producido por las várices

1 No estés de pie cuando puedas sentarte. Permanecer de pie por periodos largos hace que la sangre se estanque en la parte baja de las piernas, lo que ocasiona presión en las venas. Siempre que sea posible, toma descansos cada 15 o 20 minutos y siéntate con las piernas un poco en alto.
 2 Come más bayas. Las zarzamoras, las frambuesas y las fresas contienen flavonoides, pigmentos que ayudan a fortalecer las paredes de los vasos sanguíneos, y a prevenir las várices y las hemorroides. Adopta el hábito de consumir bayas como postre después de comer, o de incluirlas en el cereal de la mañana.
3 Al estar sentado, alza los pies. Elevar las piernas evita que la sangre se estanque en las venas. Cuando te sientes a ver televisión o te acuestes a descansar un rato en la cama, mantén los pies un poco más arriba del nivel del corazón para reducir el riesgo de que la sangre se cumule en la parte inferior de las piernas.
4 Muévete. Levántate y ponte en movimiento: es la única manera eficaz de fortalecer las pantorrillas y mantener la circulación de la sangre en las piernas. Empieza con una caminata regular antes del desayuno o después de la cena. Si pasas gran parte del día sentado detrás de un escritorio, flexiona los pies hacia arriba para mejorar la circulación. Si trabajas de pie, haz que tu sangre circule varias veces en una hora levantando los dedos de los pies, cambiando el peso de un pie al otro, doblando las piernas y caminando en el mismo sitio.
5 Evita la ropa ajustada. Aunque no lo creas, esos pantalones ceñidos que resaltan tan bien tu figura no son recomendables. Nunca uses ropa ajustada que pueda reducir la circulación sanguínea en la parte superior de tus piernas.
6 Baja de peso. Si tienes algunos kilos de más, haz un esfuerzo por alcanzar un peso más saludable. No sólo te verás mejor, sino que reducirás la presión excesiva en las piernas y en el sistema circulatorio, y mejorarás el flujo sanguíneo. Un amplio estudio realizado en Escocia demostró que tener sobrepeso u obesidad aumenta hasta en 58 por ciento el riesgo de padecer várices. Si reduces tu consumo de alimentos y haces ejercicios aeróbicos más a menudo, bajarás de peso y disminuirás ese riesgo.


Consejos: Alimentos para reducir el colesterol

Acá te mostramos los alimentos que actúan en la reducción de los niveles de colesterol. Si eres una persona que quieres iniciar una dieta, es necesario estar en las mejores condiciones para comenzar. El colesterol malo es uno de los principales enemigos a la hora de adelgazar, pero, cambiando ciertos hábitos en nuestra forma de comer alcanzarás los niveles normales que tu cuerpo requiere. Es por esto que hoy te presentamos los alimentos que pueden ayudarte a iniciar con buen pie.

AVENA. Empiece por la mañana, incluyendo avena en su desayuno. La avena contiene un compuesto llamado beta-glucano, que acaba con el colesterol progresivamente. Si no te gusta la avena, intenta beber un vaso de agua de avena por la mañana y uno por la noche, verás los resultados rápidamente, además que te ayudará a eliminar la celulitis.
VINOTINTO. Los altos contenidos de la fibra provenientes de las uvas al hacer el vinotinto, resulta favorable en la reducción de los niveles de colesterol.
SALMÓN. El salmón es un pescado rico en contenido graso, pero no grasas malas, sino el tan imprescindible OMEGA-3, no solo reduce sino que también eleva los niveles de colesterol bueno. Prueba también con sardina y arenque.
NUECES. Consume por lo menos 1,5 Onzas al día y verás buenos resultados. Muchos estudios han demostrado que el consumo de nueces estabilizan los niveles de colesterol. Opta por las almendras también.
GRANOS. El secreto aquí es su alto contenido de fibra, que se encarga de reducir la velocidad y la cantidad en la absorción del colesterol en nuestro cuerpo. El consumo de frijoles negros o rojos, aporta un tercio de la fibra que el cuerpo necesita al día.
. Tiene un alto contenido de antioxidantes y por tanto reduce el colesterol. Prueba el té negro o verde.
CHOCOLATE. Sí, aunque no lo creas, el chocolate también puede hacer que tus niveles de colesterol se normalicen. Pero MUY IMPORTANTE, sólo consume chocolate sin leche o cacao en polvo. Acompaña tus frutas con un poco de chocolate oscuro derretido por ejemplo.
ESPINACAS. Su compuesto es la luteína, se recomienda por lo menos media taza en las comidasm por ejemplo 1 o 2 veces por semana.
AGUACATE. Contiene grasa mono-insaturada que ayuda a umentar los niveles de colesterol bueno y a reducir los de colesterol malo. Trata de comerlos no tan seguido ni en mucha cantidad, ya que poseen alto contenido calórico y grasa.
AJO. El ajo está presente en casi todas nuestras comidas y tienen muchos beneficios. Evitan la formación de coágulos sanguíneos, protegen contra las infecciones y tiene a reducir la presión arterial.  Es un limpiador natural de arterias.  Incluye en tus comidas,  de 2 a 4 dientes frescos al día.
ACEITE DE OLIVA. Úsalo para marinar, como aderezo y para asar las carnes que consumas, el aceite de oliva es un compañero infalible si quieres perder la grasa del abdomen. Contiene ácidos grasos  mono-insaturadas necesarios para normalizar los niveles de colesterol.
EVITA EN LO POSIBLE. Evita la mantequilla, frituras, galletas grasas, helados cremosos, salsas a base de leche, ketchup, mayonesa, yema de huevo, carnes con grasa, mariscos, enlatados de cualquier tipo, hamburguesas y cualquier otro tipo de comida rápida, quesos fuertes etc.


Mi Médico de cabecera

“Mientras él les decía estas cosas, vino un hombre principal y se postró ante él, diciendo: Mi hija acaba de morir; mas ven y pon tu mano sobre ella, y vivirá”. Mateo 9:18.

Era el 1 de octubre de 2011 y mi pequeña Ariana Sarahí, de tres años, acusaba una fiebre de 39°C. Ella tiene rinitis alérgica, por eso la fiebre era preocupante. Le dimos el medicamento acostumbrado, pero la fiebre no bajaba. Recordé que en una ocasión anterior una médica nos había recomendado otro medicamento, así que fui a la farmacia y lo compré. Al instante, sentí algo en mi corazón, una inquietud, una angustia que no puedo describir. Leí las indicaciones en el prospecto y cuando llegué a casa, abrí la Biblia y oré. No sabía bien qué me pasaba ni por qué. Entonces, escuché claramente una voz que me dijo: “¡No, no!” Decidí no darle el medicamento a mi pequeña. Al día siguiente, escuchando las noticias cotidianas, me quedé helada: habían quitado del mercado farmacéutico el medicamento que yo había comprado por las complicaciones que ocasionaba en niños menores de doce años, ¡para los cuales estaba totalmente contraindicado!

Como padres, a veces nos desesperamos al ver a nuestros hijos enfermos y clamamos a Dios que los sane; pedimos por su salud física y nos olvidamos de su salud espiritual. Al leer la historia de Jairo comprendí que por amor a nuestros hijos debemos pedir primero salvación y luego sanación. Dios es nuestro médico. Debemos pedirle con fe y él dará a nuestros hijos no solo salud sino también bienestar espiritual.

La mejor educación que podemos darles a nuestros hijos es mediante el ejemplo. Entonces, hagamos como Jairo: Primeramente busquemos a Dios (“vino un hombre principal”). Luego, postrémonos a sus pies (“se postró ante él”). Finalmente, roguémosle que ponga sus manos sobre nuestros hijos (“pon tu mano sobre ella, y vivirá”). De ese modo recuperarán la salud y serán salvos.

Querida amiga, cuando tus hijos enfermen, acude primeramente al gran Médico, y sigue atentamente su consejo. Él guiará al profesional, el tratamiento, los medicamentos, los tiempos, porque él sabe lo que es mejor para sus hijos, y especialmente para los más pequeños.

Mónica P. Toaquiza Villagómez de Santa Cruz, Ecuador

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2014

DE MUJER A MUJER



domingo, 15 de junio de 2014

Mi hija regresó al Señor

“Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que yo venga y hiera la tierra con maldición”. Malaquías 4:6.

Mi hija mayor se levantó con cara de preocupación. Entonces tenía nueve años. Le pregunté qué le pasaba y me dijo que “no tenía nada”. Como madre, yo sabía que algo la preocupaba, así que esperé el momento oportuno para volver sobre la misma pregunta.

Llegó la noche y, como acostumbraba a la hora de ir a la cama, fui a la habitación de cada uno de mis hijos para charlar un poco, darles un abrazo, un beso y orar a solas con cada uno. Cuando me acerqué a la cama de mi pequeña, con carita preocupada me dijo, sin que se lo preguntara: “Mami, sabes que anoche soñé que estaba afuera sola, era de noche y había una tormenta terrible. No veía nada y tenía mucho miedo, empecé a llamarte. Me contestabas pero no te podía ver. Entonces grité:

‘¿Mamá dónde estás?’ Tú me dijiste: ‘Estoy aquí hijita’ y me tomaste de la mano. Entonces yo me tomé muy fuerte de tu brazo y me dijiste que aunque yo no te pudiera ver tú estabas ahí, que no tuviera miedo y que te siguiera”.

Queriendo darle una lección acerca del amor de Dios, le dije: “Hijita, así como mamá nunca te va a dejar, tampoco el Señor te dejará. Mamá siempre va a estar para ayudarte, acompañarte y guiarte, pero a veces se puede equivocar y dejarte solita por causa del trabajo, pero el Señor siempre estará a tu lado”. Oramos juntas y la dejé dormir. Pasaron los años y mi niña se convirtió en una mujer. En un momento oscuro de su vida, sus decisiones la alejaron de su familia, sus amigos y de Dios. Se sintió muy sola. Pensando en ella recordé el sueño y lo que yo le había dicho aquella noche. La busqué, la acompañe, oré por ella, le recordé que el Señor está siempre a su lado, interesado en ayudarla. Estuve junto a ella hasta que la noche y la tormenta pasaron.

Mi hija retornó a su familia y a su Señor. Esos momentos fueron duros para ella y muy dolorosos para mí, pero yo confiaba en la promesa: “Volverá el corazón de los hijos hacia los padres”. El Señor no olvida lo que promete. ¡Cuánto dolor siente el Padre cuando tomamos nuestros propios caminos! ¡Con cuánto amor y paciencia sale a buscarnos!

Rosario Perdomo de Larrosa, Uruguay

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2014

DE MUJER A MUJER



Baja de peso con agua de manzana y canela


Aún sigo en mi lucha por tomar dos litros de agua al día, y es que después de un tiempo me harto de ella. Así que cuando eso pasa, trato de darle un twist a la aburrida agua natural y busco opciones como la limonada especial.

Así que hoy les comparto una receta para hacer agua con manzana y canela, es perfecta para los días en que tienes ganas de algo diferente y un poco más dulce. Las manzanas y la canela aceleran nuestro metabolismo, lo que nos ayuda a quemar energía aunque estemos en reposo.


Tip: La receta está diseñada para una jarra de dos litros. Cuando el agua llegue a la mitad, rellena con agua natural, lo puedes hacer hasta 3 veces antes de cambiar las manzanas y la canela. Las manzanas deben ser rojas para que el sabor sea más dulce. 

Ingredientes:

1 Manzana
1 varita de canela
  Hielo
2 litros e agua (en una jarra)

Instrucciones:

 1. Llena la mitad de la jarra con agua natural.
2. Corta la manzana en rebanadas delgadas y colócalas dentro de la jarra.
3. Coloca la varita de canela en la jarra. 
4. Llena con hielo ¼ de la jarra.
5. Rellena lo que falta de la jarra con agua natural.
6. Deja reposar en el refrigerador por 10 minutos antes de servir, así el agua tendrá más sabor.


martes, 10 de junio de 2014

Imágenes con Mensajes











Maravillosa creación

“Mientras el rey estaba en su reclinatorio, mi nardo dio su olor”. Cantares 1:12.

Olor a fiesta. Olor a flor de café. ¿Alguna vez has aspirado el aroma de los cafetales en flor? Es muy diferente al aroma de una taza de café, que es tan dañina. La flor de café tiene un perfume especial, perfecto: es una mezcla de jazmín, nardo, violeta y azahar. No sé calificar el aroma.

Solo sé que todo el campo se llena de perfume. De un perfume único. Se lo siente desde lejos. Se sabe que el cafetal está en floración. El viento trae el perfume y te lo regala. Lo aspiras y lo disfrutas suavemente, mientras la brisa fresca de la mañana te acaricia con maternal cariño.

Cuando los cafetales florecen parece que ha nevado sobre la finca. El blanco de las flores y su delicado perfume te envuelven y te trasladan a un mundo diferente: fresco, verde, limpio, perfumado. Los rayos del sol naciente abren las flores a la frescura del amanecer y ellas regalan su perfume, engalanando la mañana con su aroma.

La lluvia de la noche anterior besó con ternura los arbustos que florecen a plenitud bajo la luz del sol, dorando las montañas y despertando a los animalitos del campo. Es una experiencia única. Te sientes parte de esa naturaleza vibrante, parte de esas nubes que retozan en el cielo y le dan color. Nubes que viajan a ningún lugar. Te sientes parte del campo que despierta, de la flor que se abre, de la hierba que nace, de la fruta que madura, del pajarito que canta, del agua que corre, de la brisa que baila.

Así sientes el amanecer del cafetal en flor. Te sientes parte viva de la creación divina. Sientes el poder de Dios cuando dijo: “Hágase la luz” y la luz se hizo. Lamentablemente, viviendo en la ciudad, perdemos ese contacto con la naturaleza. En el correr de los días y en el remolino de la propia supervivencia que agita las calles llenas de gente que no nos ve, no disfrutamos de las maravillas de la creación.

Amiga, no nos dejemos absorber por la indiferencia o el trabajo cotidiano.

Tú y yo somos obra de ese poder creador de Dios. Vivamos y disfrutemos cada minuto que Dios nos regala en esta tierra, y cuidemos el medio natural que nos ha dado. Todo lo hizo perfecto; maravillosas son sus obras en gran manera.

Ana Luz Barrientos, Estados Unidos

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2014

DE MUJER A MUJER


Excelencias de la ley de Dios


Salmos 119: 9 - 16

¿Con qué limpiará el joven su camino?
    Con guardar tu palabra.

Con todo mi corazón te he buscado;
No me dejes desviarme de tus mandamientos.

En mi corazón he guardado tus dichos,
Para no pecar contra ti.

Bendito tú, oh Jehová;
Enséñame tus estatutos.

Con mis labios he contado
Todos los juicios de tu boca.

Me he gozado en el camino de tus testimonios
Más que de toda riqueza.

En tus mandamientos meditaré;
Consideraré tus caminos.

Me regocijaré en tus estatutos;
No me olvidaré de tus palabras..






La toma de Jericó


Josue: 6  
Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía.
Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra.
Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días.
Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas.
Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante.
Llamando, pues, Josué hijo de Nun a los sacerdotes, les dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas de cuerno de carnero delante del arca de Jehová.
Y dijo al pueblo: Pasad, y rodead la ciudad; y los que están armados pasarán delante del arca de Jehová.
Y así que Josué hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, pasaron delante del arca de Jehová, y tocaron las bocinas; y el arca del pacto de Jehová los seguía.
Y los hombres armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la retaguardia iba tras el arca, mientras las bocinas sonaban continuamente.
10 Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no gritaréis, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga: Gritad; entonces gritaréis.
11 Así que él hizo que el arca de Jehová diera una vuelta alrededor de la ciudad, y volvieron luego al campamento, y allí pasaron la noche.
12 Y Josué se levantó de mañana, y los sacerdotes tomaron el arca de Jehová.
13 Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y tocando las bocinas; y los hombres armados iban delante de ellos, y la retaguardia iba tras el arca de Jehová, mientras las bocinas tocaban continuamente.
14 Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día, y volvieron al campamento; y de esta manera hicieron durante seis días.
15 Al séptimo día se levantaron al despuntar el alba, y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces; solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces.
16 Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad.
17 Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos.
18 Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis.
19 Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, sean consagrados a Jehová, y entren en el tesoro de Jehová.
20 Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron.
21 Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas, y los asnos.
22 Mas Josué dijo a los dos hombres que habían reconocido la tierra: Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de allí a la mujer y a todo lo que fuere suyo, como lo jurasteis.
23 Y los espías entraron y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que era suyo; y también sacaron a toda su parentela, y los pusieron fuera del campamento de Israel.
24 Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella había; solamente pusieron en el tesoro de la casa de Jehová la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro.
25 Mas Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a la casa de su padre, y a todo lo que ella tenía; y habitó ella entre los israelitas hasta hoy, por cuanto escondió a los mensajeros que Josué había enviado a reconocer a Jericó.
26 En aquel tiempo hizo Josué un juramento, diciendo: Maldito delante de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. Sobre su primogénito eche los cimientos de ella, y sobre su hijo menor asiente sus puertas.
27 Estaba, pues, Jehová con Josué, y su nombre se divulgó por toda la tierra.





miércoles, 4 de junio de 2014

Los milagros ocurren


“Antes que ellos me llamen, yo les responderé; antes que terminen de hablar, yo los escucharé”. 

Isaías 65:24

José Luis lloraba. Había peleado con su novia por internet pero, mientras esto acontecía, alguien le había pedido el número de su celular.

Es verdad que José Luis no solo lloraba por la pelea con su novia, sino también por la situación difícil que estaba enfrentando: no tenía dinero y al día siguiente terminaba el plazo para inscribirse en la facultad donde estudiaba.

Mientras lloraba y se desahogaba, alguien llamó a su celular. El diálogo se prolongó por casi dos horas. La persona desconocida del otro lado de la línea escuchó su historia. Al día siguiente, a las 5:00, sonó nuevamente su celular, y escuchó la siguiente pregunta de la voz desconocida: ¿Los milagros aún ocurren? José Luis, somnoliento, contestó: “Cómo voy a saberlo, acabo de despertarme, ¡son las cinco de la mañana!”

Cuando pensamos en los milagros que Jesús hizo, a veces creemos que son cosa del pasado, que ya no ocurren en nuestros días o, en el mejor de los casos, les ocurren a otras personas. Si José Luis te escuchara, seguramente te diría que no es así. Jesús obra hoy con el mismo interés e idéntica ternura por cada uno de nosotros como lo hizo mientras desarrolló su ministerio en Palestina.

Esa mañana, mi hijo mayor y yo oramos por José Luis, le dijimos a Dios: “Señor, no sabemos cómo ayudarlo, no quiere dejar de estudiar pero no tiene dinero; además, tiene otros problemas. Si consideras que hay algo que puedas hacer, por favor hazlo”. Lo que no sabíamos es que a esa misma hora, José Luis estaba pagando sus estudios en la universidad.

Esa madrugada, cuando escuchó la voz misteriosa que le preguntaba si los milagros aún ocurrían, y respondió descortésmente medio dormido, la voz continuó: “Escribe esta dirección”. José Luis, sin comprender todo lo que sucedía, tomó nota de la dirección y fue hasta el domicilio indicado.

Allí encontró a una persona que, sin más preguntas, le entregó el dinero que necesitaba para continuar sus estudios.

Querida amiga, creo que si hoy le preguntaras a José Luis si los milagros ocurren, sin dudar un instante, te respondería que sí.

Adriana Rojas de Vallejos, Bolivia

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2014

DE MUJER A MUJER



¡Mas que Consuelo!

Así dice Jehova, el Dios e David tu padre: 
Yo he oído tu oración, y he visto tus lagrimas; he aquí que yo te sano.
2 Reyes 20: 5.

En este versículo vemos a Dios escuchando, observando, comprendiendo. Nosotros creemos eso; contamos con eso. Hasta creemos que El quiere sanarnos. ¡Pero a veces no captamos cuanto desea hacer justamente eso! discutimos acerca de cuan sanos podemos esperar que llegaremos a ser. Si, El puede  quitarnos el habito del cigarrillo. Puede reformarnos y realinear nuestras prioridades. Pero ¿puede hacernos perfectos?

"¡Eh! dice usted: ¡Nadie es perfecto!" (¡¿Ve lo que quiero decir?!) Pero entonces, ¿que significa "perfecto"? En el sentido común eso significa que usted jamas vuelve a hacer algo erróneo, y tenemos que reexaminar toda la idea de crecimiento a lo largo de la eternidad. No obstante, si usted entiende que "perfecto"  significa plenamente reconquistado a la lealtad a Dios...

¿Puede Dios reconquistar plenamente nuestra lealtad? ¿Puede nuestra incomprensión acerca de El ser totalmente sanada? ¡Podemos atrevernos a esperar que nuestros temores serán completamente calmados cuando El cabal y finalmente desmantele nuestra desinformación? En realidad, ¡que otra cosa podría establecer nuestra lealtad y nuestro amor imperecedero hacia El?







¡Hagamoslo Reciproco!

"La esperanza que se demora es tormento del corazón;
pero árbol de vida es el deseo cumplido." 
Proverbios 13: 12

Dios virtualmente esta diciendo: "¡Comprendo como te sientes! ¡Yo he estado allí!" Lo dice de mil maneras diferentes a lo largo de las Escrituras. Y si las leemos muy cuidadosamente, también comprenderemos a Dios. Lo escuchamos en Proverbios 13: 12 cuando dice: "La esperanza que se demora es tormento del corazón; pero árbol de vida es el deseo cumplido". "Yo se cuan atormentado te sientes cuando tus expectativas son frustradas. ¡Al crear a la humanidad quise que tu revelaras al universo expectante como soy yo! Esa esperanza ha sido postergada, pero mi deseo aun se cumplirá. Y cuando así suceda, todos nos regocijaremos juntos".

¡Nosotros le importamos a Dios! ¡El entiende como nos sentimos! ¡Hagamoslo reciproco!








martes, 3 de junio de 2014

Ver el vaso medio lleno

“Muéstrame, oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día”. Salmo 25:4, 5.


Una fábula cuenta que dos burros se pusieron anteojos y salieron a pastar. Uno veía el pasto lozano, fresco, verde, y lo comía con placer, mientras que el otro se quejaba porque el pasto estaba seco, pajoso, y le costaba masticar y tragar.

¿Dónde estaba la diferencia?

El primero tenía lentes de color verde, y el segundo, marrones.

¿Cuál es el color de nuestros anteojos? ¿Cómo miramos los problemas? Si nos parece que todo es oscuro, deprimente, ¡cambiemos el color de los anteojos! Al principio parece difícil, pero cuando nos habituamos a mirar el lado bueno de lo que nos sucede ¡la vida cambia!

Yo lo experimenté conmigo. En una libretita destinada a tal fin, me propuse escribir cada día una lista de diez cosas positivas que me sucedían ese día. Al principio llegaba a tres o cuatro, y no encontraba más, pero con el tiempo y el entrenamiento, escribía muchas más de diez. Es interesante ver tantas bendiciones diarias de Dios que creemos productos del diario vivir, que suceden automáticamente, pero que son el resultado del continuo cuidado del Señor.

¿No es oportuno alabar a Dios? Hazlo ahora mismo, verás cómo te bendice. Los creyentes conocemos a Dios, su amor, su interés y deseo de bienestar para nosotros. Da el mismo trabajo ver bendiciones que inconvenientes, pero ¡qué diferencia en el efecto sobre nuestra psiquis! No es que piense que todo lo que nos sucede es positivo, soy realista. A todas nos suceden cosas negativas, pero la diferencia está en el color de los anteojos que usamos.

Las vicisitudes son grandes oportunidades para crecer y confiar incondicionalmente en Dios. “El camino real que se ha dado a los redimidos para que anden por él no constituye tinieblas desanimadoras. Si no fuera por Jesús, nuestro peregrinaje verdaderamente sería solitario y doloroso.

El dice: ‘No os dejaré huérfanos’ (Juan 14:18). Por lo tanto reunamos todas las preciosas promesas. Repitámoslas durante el día y meditemos en ellas durante la noche, y estemos gozosos” (Mensajes selectos, t. 2, pp. 279, 280).

Nelly Goltz de De Sousa Matías, Argentina

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2014

DE MUJER A MUJER



lunes, 2 de junio de 2014

La verdadera belleza

“Pero el Señor le dijo a Samuel; – No te dejes impresionar por su apariencia, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón”. 1 Samuel 16:7, NVI

¿Habrá alguna mujer que no desee sentirse bella? A juzgar por la cantidad de productos de belleza que existen y salen a la venta, y la enormidad de procedimientos y técnicas para embellecer el rostro, el cabello y el cuerpo, podríamos suponer que muy pocas, si las hay.

Entonces, ¿qué es belleza?

El diccionario la define como “armonía física o artística que inspira placer y admiración”. Es la cualidad que hace que una cosa nos impresione en forma agradable no solamente a la vista, sino también al entendimiento y al espíritu. La belleza sugiere armonía, perfección, genuinidad. La verdadera hermosura, cuando es comprendida y apreciada, siempre despierta admiración y una elevada emoción, pero la belleza física sin un corazón tierno y amante es solo una “fachada”.

La Biblia registró la importancia que se le daba a la belleza en la antigüedad.

Ester fue elegida reina de Persia a causa de su belleza. Sara, la esposa de Abraham, deslumbró por su hermosura a los príncipes de Egipto y fue llevada a la casa de Faraón. Hoy se sobre valora tanto la belleza física que daría la impresión de que esa característica es la más importante y el único argumento para ser valiosa.

Sin embargo, hay otra belleza que deberíamos esforzarnos por alcanzar: “[...] el verdadero encanto de la femeneidad no se encuentra únicamente en la belleza de formas o rasgos, ni en la posesión de habilidades; sino en el espíritu humilde y tranquilo, en la paciencia, la generosidad, la bondad y la disposición para trabajar y sufrir por otros” (“Conducción del niño, p. 128). Hay una belleza que no se marchita con el paso de los años, y se encuentra en la buena voluntad, el optimismo, el amor desinteresado y el espíritu sano.

Querida amiga, una vida consagrada al servicio del Señor, y a aliviar las cargas de otros, llevará felicidad a los demás. Una mujer así, semejante a Jesús, es a los ojos de Dios mucho más grande y valiosa que solo una apariencia hermosa. Dios nos ayude para que hoy seamos “bellas” desde lo más profundo de nuestro corazón.


Nancy Gerber de Gordienko, Argentina




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