"Deléitate en el Señor, y el te concederá los deseos de tu Corazón". Salmo 37:4
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lunes, 27 de noviembre de 2017

El paraguas


“Con su poder gobierna eternamente”   
(Sal. 66:7, NVI).

Dios sigue haciendo milagros hoy. La diferencia es que no dedicamos tiempo a pensar en todas las cosas que damos por sentadas que Dios hace por nosotras, por medio de su poder. Estar viva después de setenta años, tener una mente activa, poder caminar, manejar un auto, tener buena visión… todos son milagros. Un bebé que nace sin defectos es un milagro. Pero el milagro más hermoso de todos es cuando un pecador se arrepiente.
La Biblia nos instruye a que pensemos en el poder de Dios, en su amor y protección día y noche, y que siempre lo alabemos. Cuando los poderes de las tinieblas arremeten contra nosotras, Dios toma el control, especialmente cuando reconocemos su poder y le entregamos el control de nuestras vidas. El siguiente incidente es un buen ejemplo del control y el poder de Dios.
Mi hermano nos había llevado a mí y a mis dos hermanas en su camioneta hasta Cedar Lake Academy, un colegio secundario cristiano con internado, para asistir a la graduación de octavo grado de nuestra sobrina. Una de mis sobrinas me había dado un hermoso paraguas multicolor, que yo llevé conmigo. Cuando nos preparamos para irnos de la recepción, después de la graduación, me aseguré de que mi paraguas estuviera colgado de mi brazo. Mi cartera colgaba sobre el paraguas, para asegurarme de no perderlo. Lo que sucedió después es increíble.
Ayudé a mi sobrina a cargar algunas cosas que se estaba llevando a su casa en la camioneta de sus padres, todo el tiempo asegurándome de tener el paraguas en mi brazo. Cuando me alejé de la camioneta de mi sobrina, yendo hacia la camioneta de mi hermano, descubrí que el paraguas había desaparecido. Mi primer pensamiento fue que se había caído al piso, pero no lo pudimos encontrar por ninguna parte.
Al volver a casa, pensé seriamente en lo que había sucedido, y oré: “Señor, sé que tú eres todopoderoso; si es tu voluntad, por favor, haz que el paraguas aparezca. Oro en el nombre de Jesús”. Dos semanas después, mi hermano estaba limpiando su camioneta y allí, debajo del asiento, estaba mi paraguas. No me imagino qué fue lo que realmente sucedió; lo que sé, con seguridad, es que Dios respondió a mi oración.
¡Servimos a un Dios omnisapiente y poderoso! Él merece nuestra adoración ¡siempre!
Moselle Slaten Blackwell

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2017
VIVIR EN SU AMOR


martes, 23 de mayo de 2017

VIVIR EN SU AMOR


BIEN VERSADOS

 "Las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que, por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza" (Rom. 15:4). 

Estoy comprometida en una batalla a muerte... con el desorden. Es increíble la cantidad de cosas que se pueden acumular en más de treinta años de matrimonio, especialmente si nunca tienes que deshacerte de cosas durante una mudanza. 
El otro día estaba clasificando, sacudiendo y organizando, cuando me encontré con una caja de cartas que mi esposo y yo nos habíamos escrito el uno al otro cuando éramos novios. 
Cuando las leí, no podía dejar de preguntarme lo que nuestros hijos pensarían si llegaran a encontrarlas por casualidad; tal como estamos, años después. 
Considerándolo desde este punto de vista, las cartas me daban un poco de vergüenza. 
Pero aun así, me recordaban cosas que había olvidado, sentimientos que había apagado o cambiado a lo largo de un extenso matrimonio. 
No es que nuestro amor hubiera muerto; había crecido y madurado. Ya no era el precipitado, excitante, poco realista y ridículo de aquellos días; lo cual estaba bien, porque ¡esas cartas me hicieron sonrojar! De la misma forma en que esas cartas son una especie de piedra angular del amor que comparto con mi esposo, la Palabra de Dios es una piedra angular del amor que él siente por nosotras. 
Él no quiere que la mantengamos en un estante o acumulando polvo sobre una mesa. Quiere que la leamos, para poder ¡interactuar con nosotras a través de ella. Él puede utilizarla para amonestarnos, animarnos y guiarnos. 
La Biblia es la Palabra viva y activa de Dios, y él nos habla a través de ella. Pero solo puede hacerlo si nos acercamos a él. 
Si guardamos sus palabras en nuestros corazones, él podrá hablar a nuestra mente, incluso cuando no tengamos la Biblia a mano.
 Me parece que Dios me habla tanto a través de su Palabra, que he empezado a escribir notas en el margen de mi Biblia para recordarme a mí misma qué situaciones u oraciones están siendo respondidas con esos versículos. 
También las he encontrado en momentos casuales, mirando ciertos textos al lado de esos durante un sermón, por ejemplo. 
Y entonces me hacen recordar de nuevo lo mucho que Dios se preocupa por mí y cómo participa en mi vida.
 Ahora, si alguien encuentra esas "cartas" después de que me haya ¡do, sabrá lo mucho que Dios me ama. Céleste Perríno-Walker




domingo, 3 de julio de 2016

“VIDA, MUCHA VIDA.”

“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida?” (Mat. 16:26).

¿A QUÉ ASPIRAMOS EN LA VIDA? ¿A vivir sin dificultades o a vivir según los principios del reino de Dios? Cuando aspiramos a seguir en las huellas del Maestro, ciertos conflictos o dilemas dejan de ser tales para nosotras, porque nos mueven el amor, la paz, la justicia, el perdón… Es el apego al provecho que podemos obtener de las cosas de esta tierra lo que nos rebaja tantas veces a actuar al margen de los principios de Dios. Existe un gran contraste entre quien busca lo pasajero y quien persigue la bendición divina, incluya o no ventajas temporales.

La vida comienza cuando nos ponemos en consonancia con aquel que es la vida. Sus principios, que rigen el cielo, algún día serán instaurados aquí en esta tierra. Esos principios no buscan el bien para uno mismo, sino hacer el bien a los demás. Por eso C. S. Lewis, el autor de nuestra frase de hoy, afirma: “Si leemos la historia, veremos que los cristianos que más hicieron por el mundo presente, fueron precisamente los que más se ocuparon del venidero”.

Dicho en otras palabras: cuando centramos nuestra vida aquí en buscar el reino de Dios y su justicia es cuando comenzamos a ser activos para favorecer los principios que representa. Dios no gobierna este mundo, pero sí nos gobierna a nosotros, los cristianos, por eso este mundo cambia cuando cambiamos nosotros, cuando vivimos bajo el lema divino: amaos los unos a los otros 
(ver Juan 13:34).

Pablo nos da la clave de cómo vivir aquí en esta tierra esa vida que es vida de verdad: “A nada le concedo valor si lo comparo con el bien supremo de conocer a Cristo Jesús, mi Señor” (Fil. 3:8). Conocer a Cristo cambia por completo nuestra perspectiva de la vida y nuestra manera de vivirla. Hagamos historia en este mundo viviendo como viviremos en el otro, y de ese modo sacaremos el máximo provecho de la vida aquí y recibiremos la vida allá.

Solo los principios de Dios permanecen. Solo los principios de Dios dan la vida. Aspiremos a vivir de tal manera que todos se den cuenta de que nuestras miras están puestas más allá de este mundo que, por otra parte, no permanecerá para siempre.

Aspiren al cielo, y obtendrán la tierra por añadidura; aspiren a la tierra, y no tendrán ni lo uno, ni lo otro. C. S. Lewis

Tomado de: Lecturas devocionales para Damas 2016
“Ante Todo, Ser Cristiana”
Por: Mónica Díaz

lunes, 6 de junio de 2016

✿ “DÉJATE ALCANZAR”

“Confía de todo corazón en el Señor y no en tu propia inteligencia. Ten presente al Señor en todo lo que hagas, y él te llevará por el camino recto” (Prov. 3:5, 6).

UNA ESTACIÓN de radio informó del robo de un vehículo. La policía estaba haciendo una búsqueda a través de los medios de comunicación porque, en un asiento del auto, el propietario había dejado una caja de galletitas rociadas con veneno. Iba a usarlas para matar ratas. Tanto el propietario como la policía necesitaban alcanzar al ladrón no para recuperar lo robado, sino para salvarle la vida. Irónicamente el ladrón estaba huyendo de las mismas personas que intentaban ayudarlo.* Algo similar nos sucede a veces con Dios.

Dios, a través de nuestra conciencia, de su Palabra y de otras personas, intenta a toda costa rescatamos del pecado. Pero nosotras, quizá por miedo al compromiso, o hallándonos estancadas en un sentimiento de culpa que no logramos superar, huimos de esa misma persona que puede damos la solución. Huimos a través de una vorágine de ocupaciones, diversiones y compañías que nos permiten mantener la conciencia cauterizada. Mientras, nuestra salvación corre peligro. De alguna manera vemos esa búsqueda insistente de Dios como una llamada a cuentas, o como algo que nos resta libertad, pero esto es simplemente porque nos falta conocer las verdaderas intenciones de quien nos busca; intenciones de rescate.

¿Confiamos en las intenciones de Dios? ¿Tenemos la seguridad de que quiere lo mejor para nosotras; de que, a través de las dificultades, pruebas y decepciones de la vida, pretende llevamos a una relación íntima con él?

No nos quedemos estancadas en una rutina que ve a Dios como teoría, pero no lo vive como realidad. Dejémonos alcanzar por él, con la seguridad de que quiere lo mejor para nosotras. Eso es lo que significa Gálatas 2:19, 20: “La vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí. Ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí. Y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí”.

Cuando aceptemos que no hay mayor amor que el de Dios, podremos dar el primer paso hacia una vida extraordinaria. Charles F. Stanley


Tomado de: Lecturas devocionales para Damas 2016
“Ante Todo, Ser Cristiana”
Por: Mónica Díaz

martes, 3 de mayo de 2016

ANTE EL DOLOR

“Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Cor. 12:9, NVI).

“¿Por qué sufro? ¿Es por culpa de Satanás, del pecado, o de Dios, que lo permite?” A veces nos quedamos estancadas en este “trilema” e, incapaces de hallarle respuesta, entramos en un coma espiritual porque nos parece que Dios es injusto. ¿Cuál es la causa del sufrimiento? Job se hizo esta pregunta, y en su experiencia encontramos respuestas.

Aunque Dios permitió la angustia de Job, no la causó ni procuró su mal para castigarlo por sus pecados, pues era justo e íntegro. Fue Satanás el culpable de su dolor y, a través de la prueba, Job llegó a una conclusión: “Hasta ahora, solo de oídas te conocía, pero ahora te veo con mis propios ojos” (Job 42:5).

En su respuesta de total fidelidad a Dios durante el dolor, la fe de Job se fortaleció. Pablo convivió con otra prueba que le generaba preguntas: “Me fue dado un aguijón en mi carne […] tres veces he rogado al Señor que lo quite de mí. Y me ha dicho: ‘Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad’ ” (2 Cor. 12:7-9, NVI). ¿Fue Satanás quien envió esa prueba al apóstol? No creo, puesto que su propósito, en palabras del propio Pablo, era “que la grandeza de las revelaciones no me exaltara” (vers. 7) y, obviamente, al enemigo le interesa que seamos orgullosos y autosuficientes, no que dependamos de Dios. El Señor consintió el aguijón y lo utilizó para pulir el carácter de Pablo. En su respuesta de total fidelidad a Dios durante el dolor, la fe de Pablo se fortaleció.

¿Quería Dios que su Hijo sufriera una muerte cruel? No, pero el pecado la exigía, y Dios “convirtió la mayor tragedia de la historia del mundo en su mayor triunfo: la salvación de la humanidad”.* En la respuesta de total fidelidad de Jesús durante la más dura prueba, nuestra fe se fortalece. ¿Es una necesidad imperiosa para ti saber por qué sufres? Recuerda que no podemos evitar las pruebas, pero sí sabemos que Dios (no el sufrimiento en sí mismo) produce en nosotros buenos frutos, gracias a ellas o a pesar de ellas. La pregunta clave que has de hacerte no es “¿Por qué sufro?”, sino: “¿Cómo responderé al dolor!”

La inquietud y el sufrimiento son nuestras penas mayores, pero las grandes verdades no se descubren sin pena. Anatole France

Tomado de: Lecturas devocional es para Damas 2016
“Ante todo ser cristiana”
Por: Mónica Díaz


miércoles, 24 de febrero de 2016

¿Seremos todos salvos?

“Esto es bueno y agradable delante de Dios, nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad”. 1 Timoleo 2:3, 4

SIGNIFICA “TODOS […] son justificados” lo mismo que “todos son salvos”? Ojalá. Hay una enseñanza denominada “universalismo” que declara que, al final, Dios sal vará a cada ser humano que haya vivido alguna vez, incluyendo a Adolf Hitler, Stalin, Idi Amin, Bokassa, Osama bin Laden, y a ti y a mí. Al final, todo el mundo se salva.

Y, en el fondo de mi corazón, tengo que creer que el propio Dios quisiera que esto fuese cierto, ¿no crees? Si tú fueras el Padre, ¿no anhelarías que todo hijo tuyo acabara salvándose? ¡Cuántas veces he escuchado cuando padres desconsolados se angustiaban por las decisiones que tomaban sus hijos! ¿Hay algún padre en el mundo que no haría casi cualquier cosa por garantizar que un hijo suyo acabara salvándose? Dios, sin duda, conoce ese anhelo.

Por eso las Escrituras están llenas de versículos como nuestro texto de hoy. “Esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres” (1 Tim. 4:10). “La gracia de Dios se ha manifestado para salvación a toda la humanidad” (Tito 2:11). “Vuelvan a mí y sean salvos, todos los confines de la tierra” (Isa. 45:22, NVI). “El amor de Cristo nos obliga, porque estamos convencidos de que uno murió por todos” (2 Cor. 5:14, NVI). “Todos”, “toda”, “todos”, “todos”: observa la repetición. “El Señor […] no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan” (2 Ped. 3:9, NVI). Está claro que Dios desea universalmente que todos sus hijos de la tierra acudan a él, que todos ocupen su lugar entre sus elegidos.

Sin embargo, aunque la Biblia enseña la provisión de la salvación universal, no sugiere la aceptación universal de la salvación. Dios absuelve a todos, pero no todos lo aceptan. Y por eso Dios no salvará a toda la raza humana. Valora demasiado nuestra libertad de elección como para obligar a todos a elegirlo a él y ser salvos. Para que el amor sea amor, debe no solo concedernos el derecho a decirle Si; también debe concedernos el derecho a decir NO. De ahí los tribunales de pleitos matrimoniales y los corazones rotos, porque no puede imponerse el amor. Y Dios no poblará el cielo con gente que no quiera estar allí.

Pero tú quieres estar allí y yo quiero estar allí. Y el evangelio eterno declara que Dios ha hecho todo lo divina y humanamente posible para garantizar que todos estemos allí.

Tomado de: Lecturas devocionales para Adultos 2016
“El Sueño de Dios para Ti, Tú Eres el Elegido”
Por: Dwight K. Nelson

viernes, 9 de octubre de 2015

Nuevo cumpleaños

No te maravilles de que te dije: “Os es necesario nacer de nuevo Juan 3:7

Llegó el otoño. Las hojas de los árboles se vistieron de intensos colores, las altas temperaturas dieron lugar a brisas refrescantes, y las noches de luna nos invitaban a velar. Pero en algún lugar se entretejían estratagemas de maldad.

Al amanecer, felicité a mi niña por su cumpleaños, la llevé a la escuela y fui a realizar algunas diligencias. Me sentía muy intranquila, así que cuando terminé me apresuré a llegar a casa. Traté de comunicarme con mi familia, pero no pude; en realidad no me era posible comunicarme con nadie en todo el pueblo. A la tarde recogí a mi hija de la escuela, y ella advirtió mi nerviosismo, así que me suplicó que me calmara:

-Mami, no estés nerviosa, es mi cumpleaños -dijo varias veces.

Decidí no arruinar su día especial. Hice una pequeña torta, y ella llamó a su amiguita y la invitó a comer con nosotros. Le cantamos “Cumpleaños feliz”, partió la torta y… sonó el teléfono. No puedo describir los detalles; pero era un aviso de la muerte de otro de mis hermanos. Ahora era el menor, que había caído bajo una lluvia de balas asesinas.

Mi niña lloró inconsolablemente. Lloraba por los ya fallecidos; lloraba por los que llorábamos, por los que ya no pueden llorar, y porque nunca más su cumpleaños sería solo un símbolo de felicidad.

Los meses fueron transcurriendo. Mi hija sufría intensamente, aunque a veces no me lo decía. En ocasiones comentaba que su cumpleaños sería un día muy triste, que no deseaba que llegara; ni recordarlo jamás.

Tiempo después, mi hija fue bautizada. ¡Ahora tiene un nuevo cumpleaños! Su nuevo cumpleaños es la fecha de su nuevo nacimiento, sin conexión alguna con las tragedias familiares. Es una fecha de gozo, de victoria, de esperanza; una fecha que siempre le recordará que pertenece a un mundo mejor y que debe vivir como ciudadana de ese reino de amor.

No sé qué cosas empañan tu pasado; pueden ser yerros, pecados, soledad o inseguridad, pero si has nacido de nuevo, recuerda que ese pasado ya fue borrado. Piensa en las maravillas que te esperan en el futuro, y celebra con gozo tu nuevo nacimiento.— Gladys Torres Terán.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015

Jardines DEL ALMA



martes, 28 de julio de 2015

“Madre hay una sola” (en este caso dos)

Vio ella la arquilla en el carrizal, y envió una criada suya a que la tomase. Éxodo 2:5

Ella era poderosa. Un imperio yacía ante sus plantas, y ella, como una esfinge, señoreaba sobre todo. Pero no tenía hijos. Esa tarde ella sintió el impulso de ir al río. Sus doncellas se apresuraron a complacerla, y pronto estuvieron en la ribera del Nilo.

Ella contempló el río. El Nilo era Egipto. Y Egipto era suyo. Ella entró en las aguas, soñando. ¡Oh si el dios del Nilo tuviera esa tarde algo que darle además de la caricia de sus aguas! ¡Oh si el vacío de su alma fuera llenado con algún don del río! Y entonces ocurrió el prodigio. Entre los juncos se mecía una canasta. Ella alcanzó el rústico objeto cubierto de brea.

Lo abrió y su corazón saltó. En la canasta se hallaba un niño.

Ella miró en todas direcciones, cuidándose de todos… y de pronto volvió en sí. No tenía que cuidarse de nadie. Ella pertenecía al grupo más privilegiado. Salió del Nilo estrechando a su hijo. ¿Su hijo? Se trataba un niño hebreo, cuya madre lo había escondido para salvarlo —el Dios de los esclavos sí que hacía prodigios—. Su padre, el faraón, había ordenado echar al río a los recién nacidos hebreos.

Se propuso proteger al niño. Tenía que proveerle alimento y ocultarlo de su padre. Ahora entendía la aflicción de los hebreos. Entonces llegó la solución. Una niña hebrea le propuso conseguirle una nodriza. Ella no lo sabía, pero aquella niña era la hermana de su hijo. Y la nodriza sería la madre biológica de… Moisés, el niño sacado de las aguas. Y aceptó. La niña trajo a su madre, que fue contratada como nodriza.

El niño destinado a la muerte ahora tenía dos madres: una rica en bienes materiales, la otra pródiga en leche; ambas ricas en amor. La madre hebrea disfrutó al niño durante doce años. Luego, ellas volvieron a llorar juntas, una al darle la bienvenida, la otra al despedirlo. Y ese niño llegó a ser príncipe de dos pueblos: Egipto e Israel. Sirvió a dos patrias, y correspondió a sus dos madres, a la egipcia que lo puso a un paso del trono, y a la hebrea que lo crió ante el altar de Jehová.

La manera en que Jocabed protegió a Moisés es digna de emulación. Y el acto de la faraona que adoptó al hijo ajeno, habla de una mujer cuya nobleza de alma superó a la del linaje. Madre solo hay una. En algunos casos dos. Gracias, oh Dios, por la maternidad.— Esmirna Bush.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015

Jardines DEL ALMA

martes, 14 de julio de 2015

Siempre gozosas

Gustad, y ved que es bueno Jehová. Salmo 34:8

Estaba de nuevo en mi ciudad natal. Había ido allí de vacaciones. Durante ese tiempo, fui a visitar a mi amiga Mercedes. Había llevado la meditación para damas en inglés: Blessed [Bendecida], editada por Ardis Dick Stenbakken, con el propósito de leerle algo en inglés. A ella le gusta mucho ese idioma, y lo domina muy bien. Suele decir que, cuando vienen oradores que predican en inglés, ella recibe una doble bendición con el mensaje.

Nunca olvidaré esa visita. Le leí la meditación para ese día y, al final, cantamos una alabanza en inglés. Yo cantaba la soprano y ella, la contralto. Con los ojos cerrados y nuestras manos entrelazadas, entonamos: “¡Alcancé salvación!”. Olvidando que estábamos sentadas en el portal de su casa, sentí como que ya estábamos en el cielo con Jesús.

Cuando yo era niña, Mercedes era quien me arreglaba el cabello. También llegamos a pertenecer al mismo coro de la iglesia. ¡Con cuánto gozo me agradeció la visita! Le dije que la bendecida había sido yo, pues sus expresiones de alegría y alabanza a Dios cuando leíamos la meditación eran inigualables. Mercedes alababa al Señor, a pesar de que sus condiciones de vida no eran las mejores, y daba gracias por todas sus bondades y misericordia. ¡Estaba sencillamente feliz de haber conocido a ese Jehová de los ejércitos, su Escudo y Roca fuerte!

Como Mercedes, a pesar de que sus condiciones de vida no eran las mejores, ¿alabas tú cada día, mi hermana, a ese mismo Jehová de los ejércitos, por ser tu Roca fuerte? Cuenta tus bendiciones, pues en realidad hay que: “Gustar y ver que Jehová es bueno. Dichosa la mujer que en él confia”.

Caminemos hoy con esta certeza, a pesar de las dificultades que estemos padeciendo. El Señor sigue siendo muy bueno. Él sabe lo que es mejor y, muy pronto, todo lo malo tendrá su fin. Muy pronto pondremos a sus pies las coronas que él nos dará, y por toda la eternidad gustaremos y veremos cuán bueno es Jehová. Que el Espíritu Santo nos ayude para que, cuando Jesús venga, nos encuentre fieles y gozosas.

— Mirthica Duthill.



viernes, 10 de julio de 2015

Sigue adelante

Dijo Dios: “Produzcan las aguas seres vivientes, y aves que vuelen sobre la tierra, en la abierta expansión de los cielos Génesis 1:20

Recuerdo una mañana de verano cuando mi hija Madelene recién había nacido. Ese día se despertó inquieta y no dejaba de llorar pero, cuando fui a atenderla, me di cuenta de que se calmaba al oír los cantos de los pajaritos que anidaban en las ramas de un árbol que estaba frente a la ventana. Entonces, aprendí que ¡el canto de los pajaritos podía calmar el llanto de un bebé!

La Biblia relata que, en el quinto día, Dios creó los animales del mar y toda ave que vuela sobre la tierra. Al final del día, Dios vio que todo era bueno. A pesar de que el mundo en el que vivimos ahora está muy cambiado respecto a su origen, todavía el Señor lo viste de hermosura, con árboles verdes y altos donde muchos animales encuentran refugio. Por doquier hay flores delicadas que embellecen los valles, y aun nuestro jardín. Hay animales de todo tamaño, según su especie, con algunos de los cuales podemos convivir.

Los pajaritos nos despiertan cada mañana con sus hermosos cantos, y el aroma de las flores silvestres inunda los aires con una dulzura que nos transporta a la primera semana de la creación. Y nos recuerda que Dios pronto restaurará esta tierra, y que será aún más bella que al principio.

Querida amiga, te invito a que dispongas un tiempo para disfrutar de la naturaleza con tus hijos. En ella hay mucho que aprender sobre la obra maestra de Dios. Aunque no podemos ahora ver a Jesús cara a cara, él todavía se nos revela por medio de las obras de su creación.

Cantemos hoy el himno n° 65 del Nuevo himnario adventista, “El mundo es de mi Dios”; y mientras prestamos atención a su letra pensemos que, a pesar de que en este mundo hay mucha maldad, aún hay rincones donde podemos encontrar paz y seguridad al lado de Jesús.— Ana Arate de Flores.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015

Jardines DEL ALMA


martes, 23 de junio de 2015

Jesús, el amigo de los pecadores – Judas


Y dijo uno de sus discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Juan 12:4-6.

¿Cómo pudo Jesús tener una clase de persona así en su iglesia y entre lo más selecto de sus discípulos? ¿No te escandalizas tú cuando ves en la iglesia a gente que te preguntas qué está haciendo allí, si lo que menos parece es un cristiano? ¿No habría que echarlos de la iglesia, para que no contaminen a los demás, los desmoralicen, y dejen de echar tierra sobre el buen nombre de Cristo y de la iglesia?

Pero Jesús tiene otra visión de las cosas. Su corazón gigantesco y salvador amaba a Judas con un amor insondable, y lo tuvo consigo todo ese tiempo, aun sabiendo que lo iba a traicionar. Sabía que era ladrón y que profanaba el dinero sagrado para un uso personal. Sin embargo, lo tuvo consigo, en la iglesia, y entre su grupo de discípulos escogidos, porque no quería que le faltara ninguna oportunidad para que pudiera arrepentirse, convertirse y salvarse.

Hoy, Jesús también ama a tus hermanos en la fe que te parecen falsos cristianos, hipócritas, materialistas, “mundanos”, y los conserva en la iglesia para que tengan la oportunidad de ser salvos. Y, lo más importante: Jesús te tiene a ti en la iglesia, a pesar de tus defectos de carácter, de tus luchas morales y espirituales, aun de tus caídas. Cuántas veces, quizá, lo traicionaste de una u otra manera que tú solamente sabes. Pero Jesús no te desecha, sino que te mantiene cerca de él, y de su cuerpo, que es la iglesia, porque quiere verte en su reino, eternamente salvo y seguro, cuando venga a buscarte. ¿No caerás de rodillas ante él, ahora mismo, para agradecerle por su amor y para arrepentirte de aquello que te separa de él y te hace daño? Hazlo sin temor ni incertidumbres, porque Jesús prometió: “Al que a mí viene, no le echo fuera” (Juan 6:37).


viernes, 19 de junio de 2015

¿FINAL O PRINCIPIO?

Pero nosotros esperábamos que él era el que había de redimir a Israel; y ahora, además de todo esto, hoy es ya el tercer día que esto ha acontecido. Lucas 24:21
Los alumnos se acomodaban para el desfile de graduación. Todos estaban nerviosos. Yo más, pues iba a pronunciar el discurso de graduación. Todos estaban celebrando un final: los estudiantes habían terminado la secundaria y estaban listos para graduarse; pero, sin desmerecer sus esfuerzos y logros, yo tenía otra perspectiva del asunto.
–Terminas la escuela secundaria –dije–, ¿y ahora qué? Este no es el final, tan solo es el principio. Ahora puedes iniciar una carrera universitaria, un trabajo, u otra cosa. No lo olvides: aún no has llegado, solo estás empezando –todos sonrieron.
Aquella era una celebración, pero muchos finales no se celebran. El fin de una amistad, una relación, un matrimonio, la pérdida de las posesiones, o el fin de una vida. Son muchas las cosas que parecen llegar a su final, pero ¿no será más bien un venturoso inicio? Dos discípulos caminaban con el sentimiento de un final; así lo expresaron al forastero que les preguntó por qué estaban tristes. Su maestro, el que pensaban “había de redimir a Israel”, y en quien habían puesto toda su esperanza, había sido crucificado, y ahora tenía tres días de muerto (ver Luc. 24:13-21).
Para ellos era el final más triste, trágico y desesperanzador que pudiera haber. Para Jesús, que caminaba a su lado y aún no lo sabían, era el principio más glorioso, pues ahora estaba completada su obra de redención, y el mundo estaba a punto de recibir estas buenas nuevas. Cuando sus ojos fueron abiertos, pudieron percibirlo todo; sus corazones ardían de gozo con sus palabras. ¡Una nueva vida empezaba para ellos!
¿Pasas acaso por un momento que te parece ser el final? ¿Tu situación se asemeja a esa parte del camino donde no hay salida o “se terminó el camino”? Cualquiera sea tu realidad en este momento, ten la seguridad de que Jesús camina contigo y te dice: “Hija mía, sé que te parece el final, pero es tan solo el principio de cosas grandes y maravillosas”. Sí, eso que ahora parece la peor tragedia se puede convertir, por la gracia de Dios, en tu mayor victoria. Permite que él te hable y tu corazón arderá de esperanza al escuchar sus palabras.
Carolina Estrada.

martes, 9 de junio de 2015

Hacer la voluntad de Dios aumenta la fe

Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios. Salmo 143:10

Meditemos hoy en Moisés, el gran líder de Israel. Cuando vivía en Egipto, carecía de fe. Incluso mató a un egipcio por su falta de fe, pues creía que con sus obras podía terminar con la esclavitud hebrea. Dios lo envió a la escuela del desierto para que su fe se acrecentara, y prepararlo así para una misión sagrada. Cuando regresó a Egipto, tenía algo de fe, pero era temeroso. Sin embargo, cuando Dios envió una plaga sobre Egipto, la fe de Moisés creció hasta las alturas.

De joven, el patriarca tartamudeaba; quizá los cuarenta años en el desierto hicieron que no fuera diestro en la lengua egipcia. No obstante, cada vez que obedecía la orden divina de regresar al faraón con un nuevo mensaje, su fe se fortalecía. Cada plaga era un testimonio fehaciente de que, cuando le obedecemos por fe, Dios obra milagros.

Llegó el momento en que Moisés se enfrentaba al obstáculo más formidable de su vida. Fue frente al Mar Rojo, flanqueado por montañas y con el ejército egipcio a sus espaldas, cuando Dios le dijo: “Di a los hijos de Israel que marchen” (Éxo. 14:15). Su fe y su obediencia lo impulsaron a declarar: “No temáis; estad firmes, y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros” (vers. 13).

Dios había probado la fe de Moisés por medio de experiencias decepcionantes; pero, cada vez que hacía la voluntad del Señor, su fe crecía.

Querida amiga, quizás enfrentas pruebas monumentales; tal vez tu hogar pareciera derrumbarse, o podría ser que tus hijos no anden en el buen camino, o que estés enferma. Confía en Dios y obedécele como lo hizo Moisés. Al final del camino, verás que Dios siempre ha estado a tu lado, como dice la última estrofa de la poesía “Huellas en la arena”:

“Señor ¿por qué, cuando más te necesité, me dejaste sola”, pregunté.

“El Señor me respondió: ‘Hija mía, te amo, nunca te dejé en tu dolor. Si ves solo un par huellas al caminar y no el otro que se debería reflejar, es que en tu hora de aflicción, cuando flaquean tus pasos, no hay huellas de tus pisadas porque te llevo en mis brazos’”.

Por fe deja que Jesús te lleve hoy en sus brazos.

—Ana Rosa Chaviano.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015

Jardines DEL ALMA




miércoles, 29 de abril de 2015

Mi Señor me respondió

Con mi voz clamé a Jehová, y él me respondió. Salmo 3:4.

Hacía tres años que estábamos casados. Con 21 cada uno, teníamos un pequeño negocio y una casita modesta. Pero los bebés no venían. Buscamos ayuda médica. El médico nos explicó que siempre se le hacen estudios primero al hombre. Mi esposo se incomodó, pues ya tenía una niñita de cinco años, y no veía el sentido de someterse a análisis. Cuando llegaron los resultados, el médico habló conmigo: -Usted y su esposo no pueden tener hijos. Y si logran tenerlos, saldrán con graves deficiencias. Dígame: ¿Su esposo usa estupefacientes? -Usaba -contesté-. Hace tres años que abandonó las drogas. -¡Estas son las consecuencias! -dijo él- Puedo ayudarle a comunicarle los resultados.

-No, gracias. Lo haré yo -respondí.

Salí del consultorio devastada. Amaba a mi esposo, y deseaba con todas mis fuerzas tener un hijo con él. El me esperaba afuera del edificio, así que sequé mis lágrimas y avancé. Me preguntó cuál era el resultado. -Está todo bien -dije— Ahora van a tratar conmigo.

-No mientas -respondió- Nunca me has mentido. Tu mirada me dice que algo está mal.

Así que le dije la verdad y lloramos juntos. Entonces empecé a orar: Señor, dame un hijo. Si me concedes la dicha de ser madre, lo consagraré a ti y a servir a los demás.

Cierta noche soñé que un varón resplandeciente se sentaba en mi sala y me preguntaba cuándo quería un hijo. Yo despertaba a mi esposo y le preguntaba, y él me decía que lo quería ahora mismo. Así se lo dije al varón resplandeciente. Por la mañana, me sentía alegre como nunca antes.

-Elizabeth, ¿qué sucedió anoche? -preguntó mi esposo- Me despertaste y me preguntaste si quería un hijo ahora o más tarde, y te volviste a quedar dormida. ¿Está todo bien?

Lloré y oré: Señor, no fue solo un sueño. ¡Me has respondido!

Al año siguiente nació Yaneth, saludable y bella; después, Jesús; y luego, Elizabeth. Los tres, ahora de doce, ocho y siete años, cantan y predican del amor de Dios. El cumplió su promesa. Es poderoso y bueno

 -Elizabeth Imelda Mendoza.

martes, 14 de abril de 2015

Acoso en la bodega

He aquí que todos los que se enojan contra ti serán avergonzados y confundidos; serán como nada y perecerán los que contienden contigo. Isaías 41:11.

Cuando era adolescente trabajaba en la oficina de una distribuidora de pieles finas, cueros para zapatos y harina para las panaderías.

Había otras jóvenes que atendían a los clientes. Las bodegas eran grandes y oscuras. Para llegar a los baños, había que cruzar un pasillo largo, entre la mercadería. Allí trabajaban tres hombres vulgares y desalmados que, cada vez que alguna de las chicas pasábamos por allí, saltaban delante de nosotras, nos insultaban y amenazaban con un cuchillo. Muchas veces nos quejamos con el dueño, pero en ese tiempo no se consideraba un delito asustar o acosar a las mujeres. El jefe sonreía, y nos aseguraba que los bodegueros solo estaban bromeando, sin intenciones de lastimarnos. El acoso continuó, y mi salud comenzó a afectarse. Nunca mencioné nada a mis padres por temor a que me obligaran a dejar el trabajo que tanto necesitaba.

Oré al Señor para superar el miedo. Repetía el Salmo 23 cada vez que cruzaba ese pasillo. Cuando lo hacía, los bodegueros no me asustaban.

Un día, Beatriz, una de las empleadas, escondió un cuchillo en su cintura y, cuando uno de los hombres saltó frente a ella, le clavó el arma en el abdomen. Llevaron al hombre al hospital, y a Beatriz a la comisaría. Nos llamaron a testificar; cuando le explicamos la situación al jefe de la policía, Beatriz quedó libre y el acosador sin trabajo.

“El hacer maldad es como una diversión al insensato” (Prov. 10:23). Resulta difícil comprender a los que se gozan en hacer maldades; sin embargo, es fácil comprender la seriedad de las palabras del Señor, que dicen: “Tarde o temprano, el malo será castigado” (Prov. 11:21).

Si eres víctima de acoso en la escuela o en el trabajo, ¡no guardes silencio! Informa a tus superiores acerca de la situación por la que atraviesas. Si no te escuchan, pide a la policía que investigue el caso para hacer justicia. Si callas, te haces cómplice de los acosadores y les allanas el camino para sus actividades perversas. “Yo sé que Jehová tomará a su cargo la causa del afligido, y el derecho de los necesitados” (Sal. 140:12).—RuthA. Collins.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015

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jueves, 26 de marzo de 2015

Cristo resucitado: una luz de esperanza

Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo. Mateo 28:5, 6.

En marzo de 2009, Dios me concedió el privilegio de participar en un proyecto en Israel. Recorrer las sendas que Cristo transitó fue, para mí, una experiencia renovadora.

El Getsemaní fue impresionante. El guía nos dijo que dos de los árboles que allí se encuentran fueron plantados hace más de dos mil años, lo que significa que estuvieron allí cuando nuestro Salvador sufrió la angustia más severa de la historia. No se puede describir el dolor, la agonía, el sentimiento de abandono y toda la lucha de la que fueron testigos esos árboles. Mientras caminaba por el huerto, pensé en el costo de mi salvación, medité en mi propio Getsemaní, en el dolor, en el sentimiento de abandono, de traición, de rechazo, de vergüenza, en la maldad humana… Agradecí a mi Padre celestial por el sacrificio de su Hijo.

Salimos de allí hacia la Vía Dolorosa, y visualicé al Hijo de Dios tambaleándose bajo el peso de la cruz. Más que el peso físico de la madera, lo agobiaba el peso del pecado de la humanidad.

Visitamos el lugar donde se supone que Jesús fue crucificado, y luego vimos la tumba donde se dice que fue sepultado. Afuera hay un letrero que dice: “No está aquí, ha resucitado”. Mi corazón saltó de esperanza. Los seguidores de Buda, Confucio, Gandhi, Mahoma y otros hacen grandes peregrinaciones para venerar los restos de sus líderes. Los cristianos tenemos una tumba vacía. ¡Cristo ha resucitado!

Repítete a ti misma: “Porque él vive, yo puedo sobreponerme a mi dolor; porque él vive, yo puedo perdonar y liberar mi corazón de la carga del rencor; porque él vive, yo puedo resucitar de la devastación del divorcio; porque él vive, tengo esperanza para mis hijos rebeldes; porque él vive, mi vida tiene propósito y dirección, y puedo vivir con esperanza. ¡Porque él vive, me preparo para vivir con mi Rey por la eternidad!”-Esmeralda Guzmán.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015

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domingo, 1 de marzo de 2015

Religión sin Cristo -1

Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos. Mateo 5:10.

Cierto día papá llegó a casa con una nueva religión, pero Cristo se quedó afuera. Para demostrar que él podía imponer la religión en el corazón de mamá, dijo:

-Desde hoy vamos a ser adventistas.

-¿Y eso qué significa? -preguntó mamá.

-Ah, no trabajar en sábado, comer carnes que Dios aprueba, estudiar la Biblia cada día y los sábados ir al templo muy temprano.

Fue difícil para mamá cambiar abruptamente sus costumbres, y aun más con un esposo severo e impaciente. Él le enseñó a leer la Biblia, pero usaba métodos toscos, antipedagógicos. Más de una vez la recriminó y la expulsó del estudio por no tener destreza en el manejo de la Biblia.

En esos años de “cristianismo”, les nacieron los primeros niños, a quienes pusieron nombres bíblicos: David y Esther. La tarea de mamá era intensa. Después de David y Esther, nacieron más niños, y el comedor se llenó con trece sillas. En la finca siempre había mucho trabajo; y este se incrementaba sobre todo en las épocas de siembra y de cosecha, pues mamá tenía que cocinar para su numerosa familia y para los empleados. Ella testificaba de Cristo y era muy apreciada por sus vecinos.

Al pasar los años, el interés de papá por las cosas de Dios se esfumó. Como la semilla sembrada entre piedras o espinos (ver Mat. 13), y sin la presencia de Cristo en su corazón, volvió al mundo. Siguiendo con su costumbre de imponer las cosas, papá le prohibió a mamá ir a la iglesia. Ella siguió guardando el sábado en casa, y a manos de papá sufría en silencio persecución por su fe. A quienes ella llamaba hermanos en la fe, papá los veía como enemigos. En cierta ocasión, papá juntó todos los libros religiosos que encontró en casa y los quemó en la hoguera; pero en algún escondite, Dios reservó una Biblia y algunos himnarios, para que mi madre pudiera alimentarse espiritualmente a escondidas en el bosque.

Dios ha prometido que el que permanece fiel tendrá un galardón en el cielo. Esta esperanza mantuvo la fe de mi madre, y nos sostendrá a nosotras también en medio de cualquier dificultad que nos toque enfrentar. -Esther López.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015

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martes, 24 de febrero de 2015

Impacto ante una pared “invisible”

Yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia. 

Isaías 41:10.

Los autos se deslizaban en la carretera que, más bien, parecía una pista de hielo para patinar. Había nevado, y era difícil manejar y mantenerse en el centro del carril. Si has vivido en Grand Rapids, Michigan, puedes comprenderme. Con mi esposo y nuestros dos hijos, Jason y Yesenia, me dirigía hacia la iglesia un sábado de mañana. Mi esposo estaba conduciendo y tenía mucha dificultad para conservar el auto en el carril derecho. De pronto, sucedió lo que temíamos: El auto se deslizó y, a gran velocidad, se dirigió hacia otro vehículo que estaba estacionado a la orilla de la carretera.

Esperábamos lo peor: un gran impacto. Pero… ¡ocurrió un milagro! Nuestro automóvil se detuvo a menos de un metro del otro vehículo. Todos describimos “el impacto” como si hubiera sido contra una pared invisible. Le dimos gracias a Dios por su cuidado y le agradecimos por haber detenido nuestro automóvil.

¿Fue un ángel o una pared invisible lo que detuvo nuestro vehículo? No los sabemos; lo que sí sabemos es que Dios y nuestro ángel guardián estaban a nuestro lado y nos protegieron.

Siempre recordamos con mi esposo esta experiencia, para alentarnos y seguir adelante, sabiendo que Dios es amor y grande en misericordia. El conoce el pasado, el presente y el futuro. Tal vez estás atravesando alguna experiencia dolorosa y hasta te has preguntado: “¿Dónde está Dios cuando lo necesito tanto?” No te concentres en el día oscuro por el cual estás pasando. Toma un papel y un bolígrafo, y haz una lista de todas las veces que sabes que Dios ha estado contigo; las veces que te ha protegido, que te ha sanado física o espiritualmente. Piensa en las veces que él te ha levantado, ha sanado tus heridas. Después, agradece a Dios porque es grande y majestuoso, por todas las ocasiones en que te ha librado, aun sin que te dieras cuenta. Alaba a Dios en este día, no importa si sientes gozo o tristeza. ¡Alaba a Dios, tu Creador!-Ana Sylvia Polanco.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015

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martes, 17 de febrero de 2015

Una prenda del amor de Dios

Y vino una voz de los cielos que decía: Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia. Marcos 1:11.

Quienes tenemos hijos adolescentes sabemos que debemos tener mucho cuidado con el tema de la autoestima, pues los chicos están construyendo la suya y, a veces, parecen muy vulnerables. “La autoestima proviene de sentir que uno es aceptado, que es capaz; proviene de saber que nuestras contribuciones son valiosas y valen la pena” (Jane Nelsen).

Nuestro Padre celestial es el mejor modelo de paternidad, pues desde el Edén tomó la iniciativa de buscar a sus hijos rebeldes, Adán y Eva, a fin de restablecer una relación amorosa con ellos. Dios nos ha amado a tal grado que dio a su propio Hijo unigénito para salvarnos de la muerte eterna, y así volvamos a vivir juntos en la armonía del cielo. Pero mientras estamos aquí, como hijos rebeldes que somos, eternos adolescentes, debemos aprender de Jesucristo, nuestro hermano mayor.

Hay una gran lección de amor en torno al bautismo de Jesús, que deberíamos apreciar. Juan se conmovió cuando vio a Jesús postrarse para pedir con lágrimas la aprobación del Padre. Entonces, escuchó las solemnes palabras: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia”. Dios estaba pensando en cada ser humano que ha existido y existirá sobre la tierra, en ti y en mí. “La gloria que descansó sobre Jesús es una prenda de amor de Dios hacia nosotros” (El Deseado de todas las gentes, p. 61).

Cada vez que escucho estas palabras me preguntó por qué hay personas que creen que su vida no tiene mucho valor. ¡Jesús dio su vida por ellas! En realidad, la muerte de Jesús debe recordarnos el enorme valor que cada una de nosotras tiene para Dios. Y cada vez que nos sintamos tristes, derrotadas y perplejas, hemos de recordar estas palabras consoladoras: “Esta es mi hija amada, en quien tengo complacencia”.

Jesús encontró su fortaleza en la oración y la cercanía al Padre celestial. Y yo te pregunto a ti: ¿Dónde encuentras la fuente de tu consuelo y fortaleza? ¿Acaso te abandonas a la desesperanza y te condenas a la tristeza? Pon tu vida hoy en las manos de Dios; pues él te ha dado una prenda de amor: su propia gloria que descansa sobre ti -Gabriela Hernández de Medina.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2015

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¿Que Ha Hecho Dios En Tu Vida? ♥

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