"Deléitate en el Señor, y el te concederá los deseos de tu Corazón". Salmo 37:4

lunes, 23 de junio de 2014

Mi Gran Amor eres tu Jesús ♥

“Echando toda nuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros”. 1 Pedro 5:7.







Dar más y esperar menos

“Y les daré un corazón, y un espíritu nuevo pondré dentro de ellos; y quitaré el corazón de piedra de en medio de su carne y les daré un corazón de carne” Ezequiel 11:19.

Después de haber esperado por largos minutos en la terminal de ómnibus, abordé la unidad que me llevaría a mi destino. Los momentos de espera me habían ayudado a observar a mí alrededor y a pensar… Al subir al ómnibus, el primer rostro que vi fue el del conductor, y me pregunté por qué tendría un semblante tan duro y rígido, por qué la gente sube al ómnibus malhumorada, tensa, alterada y agrede con empujones y malas respuestas. Avanzando por el pasillo, en busca de mí asiento, observé a una pareja de ancianitos, ya sentados, con sus manos entrelazadas, y me pregunté: ¿Será que la vida nos da el placer de tomarnos de las manos para sentirnos seguros y protegidos, abrazarnos y expresarnos el amor que sentimos el uno por el otro, solo al llegar a la vejez? Me sentí bien pensando que tal vez con los años mi esposo llegaría a tomarme de las manos y abrazarme diciéndome que me quiere mucho.

¡Cuántas personas hay de ceño fruncido y modales adustos! ¡Cuántas personas que viven bajo el mismo techo como esposos o como familia no se demuestran amor genuino y permanecen bajo la sombra de la duda, el egoísmo, la venganza, el rencor y el resentimiento!

Mientras mi cabeza y mi corazón avanzaban a toda velocidad, mi mente dio un giro a las preguntas: ¿No será que estoy esperando que mi esposo cambie y haga lo que yo quiero? ¿No estaré siendo demasiado egoísta al creer que la que merece atención y cariño soy yo, en vez de brindarlo sin esperar recompensa?

Me reconforta pensar en Jesús, mi mejor amigo, que con dulzura y amor ablanda corazones de piedra y los hace sensibles, receptivos, generosos y amables. Tal vez mis reflexiones deberían tener como centro a los demás y no a mí misma.

Querida amiga, supliquemos a Dios por un corazón de carne, que ame genuinamente y sin egoísmo, que se brinde, que comparta, que comprenda, que no exija y que aprenda a dar. Y si hemos recibido la gracia de tener un corazón de carne, no lo endurezcamos pidiendo o exigiendo lo que no sabemos dar. No esperemos demasiado, demos más y recibiremos cien veces tanto.

Nilda Coitiño, Uruguay

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2014

DE MUJER A MUJER



sábado, 21 de junio de 2014

Más allá de la ciencia

“Porque nos ha nacido un niño, se nos ha concedido un hijo”. Isaías 9:6, NVI.

Mi esposo y yo somos personas saludables, y no podíamos ni siquiera imaginar que algún problema físico obstaculizara nuestro anhelo de tener hijos. Después de varias decepciones decidimos buscar ayuda profesional. Los estudios clínicos indicaron que para resolver mi problema uterino había dos opciones: una pequeña cirugía con riesgo de que no diera resultado o renunciar a tener niños. Aceptamos la primera opción.

El médico nos explicó que utilizaría una técnica nueva, moderna e instrumentos especiales de última generación. Yo debía observar ciertos cuidados postoperatorios y quedaría imposibilitada de concebir durante un lapso de ocho meses.

Un día, cuando pasábamos frente a un centro médico, le sugerí a mi esposo que entráramos para hacerme un análisis de sangre. Habían pasado solo dos meses de la cirugía, pero seguía ansiosa. Mi esposo me dijo que no me ilusionara, recordándome las palabras del médico y los chascos anteriores. Insistí y entramos. La sala de espera estaba llena de gente. Yo sentía que todos me miraban y podían escuchar los acelerados latidos de mi corazón. Cumplido el tiempo de espera, mi esposo fue directamente al laboratorio y pidió hablar con el encargado. Yo quedé sola, conteniendo la respiración. De pronto, mi esposo me llamó y empezó a gritar ¡positivo, positivo! Salimos rápidamente de allí para alejarnos de las miradas y sonrisas de los demás. Ya en la calle nos miramos y empezamos a llorar y reír al mismo tiempo. Luego de agradecer a Dios, llamamos al médico para pedirle algunas explicaciones, pero él solo atinaba a reír y decir: “¡No puede ser, es imposible!”. En su consultorio nos comentó que había hablado con sus colegas y con el catedrático que le había enseñado la técnica, contándole lo que había sucedido conmigo, y la respuesta fue: “Dígale a su paciente que ella no debería estar embarazada. Es imposible, no puede ser. La ciencia no tiene explicación para esto”.

Nosotros sí teníamos la explicación: mi pequeño Josué es un milagro del Señor, mucho más poderoso, por cierto, que las más modernas metodologías científicas y tecnológicas.

Sandra R. Gómez Darmont, Chile

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LA MUJER 2014

DE MUJER A MUJER



lunes, 16 de junio de 2014

6 Consejos para aliviar el dolor producido por las várices

1 No estés de pie cuando puedas sentarte. Permanecer de pie por periodos largos hace que la sangre se estanque en la parte baja de las piernas, lo que ocasiona presión en las venas. Siempre que sea posible, toma descansos cada 15 o 20 minutos y siéntate con las piernas un poco en alto.
 2 Come más bayas. Las zarzamoras, las frambuesas y las fresas contienen flavonoides, pigmentos que ayudan a fortalecer las paredes de los vasos sanguíneos, y a prevenir las várices y las hemorroides. Adopta el hábito de consumir bayas como postre después de comer, o de incluirlas en el cereal de la mañana.
3 Al estar sentado, alza los pies. Elevar las piernas evita que la sangre se estanque en las venas. Cuando te sientes a ver televisión o te acuestes a descansar un rato en la cama, mantén los pies un poco más arriba del nivel del corazón para reducir el riesgo de que la sangre se cumule en la parte inferior de las piernas.
4 Muévete. Levántate y ponte en movimiento: es la única manera eficaz de fortalecer las pantorrillas y mantener la circulación de la sangre en las piernas. Empieza con una caminata regular antes del desayuno o después de la cena. Si pasas gran parte del día sentado detrás de un escritorio, flexiona los pies hacia arriba para mejorar la circulación. Si trabajas de pie, haz que tu sangre circule varias veces en una hora levantando los dedos de los pies, cambiando el peso de un pie al otro, doblando las piernas y caminando en el mismo sitio.
5 Evita la ropa ajustada. Aunque no lo creas, esos pantalones ceñidos que resaltan tan bien tu figura no son recomendables. Nunca uses ropa ajustada que pueda reducir la circulación sanguínea en la parte superior de tus piernas.
6 Baja de peso. Si tienes algunos kilos de más, haz un esfuerzo por alcanzar un peso más saludable. No sólo te verás mejor, sino que reducirás la presión excesiva en las piernas y en el sistema circulatorio, y mejorarás el flujo sanguíneo. Un amplio estudio realizado en Escocia demostró que tener sobrepeso u obesidad aumenta hasta en 58 por ciento el riesgo de padecer várices. Si reduces tu consumo de alimentos y haces ejercicios aeróbicos más a menudo, bajarás de peso y disminuirás ese riesgo.


Consejos: Alimentos para reducir el colesterol

Acá te mostramos los alimentos que actúan en la reducción de los niveles de colesterol. Si eres una persona que quieres iniciar una dieta, es necesario estar en las mejores condiciones para comenzar. El colesterol malo es uno de los principales enemigos a la hora de adelgazar, pero, cambiando ciertos hábitos en nuestra forma de comer alcanzarás los niveles normales que tu cuerpo requiere. Es por esto que hoy te presentamos los alimentos que pueden ayudarte a iniciar con buen pie.

AVENA. Empiece por la mañana, incluyendo avena en su desayuno. La avena contiene un compuesto llamado beta-glucano, que acaba con el colesterol progresivamente. Si no te gusta la avena, intenta beber un vaso de agua de avena por la mañana y uno por la noche, verás los resultados rápidamente, además que te ayudará a eliminar la celulitis.
VINOTINTO. Los altos contenidos de la fibra provenientes de las uvas al hacer el vinotinto, resulta favorable en la reducción de los niveles de colesterol.
SALMÓN. El salmón es un pescado rico en contenido graso, pero no grasas malas, sino el tan imprescindible OMEGA-3, no solo reduce sino que también eleva los niveles de colesterol bueno. Prueba también con sardina y arenque.
NUECES. Consume por lo menos 1,5 Onzas al día y verás buenos resultados. Muchos estudios han demostrado que el consumo de nueces estabilizan los niveles de colesterol. Opta por las almendras también.
GRANOS. El secreto aquí es su alto contenido de fibra, que se encarga de reducir la velocidad y la cantidad en la absorción del colesterol en nuestro cuerpo. El consumo de frijoles negros o rojos, aporta un tercio de la fibra que el cuerpo necesita al día.
TÉ. Tiene un alto contenido de antioxidantes y por tanto reduce el colesterol. Prueba el té negro o verde.
CHOCOLATE. Sí, aunque no lo creas, el chocolate también puede hacer que tus niveles de colesterol se normalicen. Pero MUY IMPORTANTE, sólo consume chocolate sin leche o cacao en polvo. Acompaña tus frutas con un poco de chocolate oscuro derretido por ejemplo.
ESPINACAS. Su compuesto es la luteína, se recomienda por lo menos media taza en las comidasm por ejemplo 1 o 2 veces por semana.
AGUACATE. Contiene grasa mono-insaturada que ayuda a umentar los niveles de colesterol bueno y a reducir los de colesterol malo. Trata de comerlos no tan seguido ni en mucha cantidad, ya que poseen alto contenido calórico y grasa.
AJO. El ajo está presente en casi todas nuestras comidas y tienen muchos beneficios. Evitan la formación de coágulos sanguíneos, protegen contra las infecciones y tiene a reducir la presión arterial.  Es un limpiador natural de arterias.  Incluye en tus comidas,  de 2 a 4 dientes frescos al día.
ACEITE DE OLIVA. Úsalo para marinar, como aderezo y para asar las carnes que consumas, el aceite de oliva es un compañero infalible si quieres perder la grasa del abdomen. Contiene ácidos grasos  mono-insaturadas necesarios para normalizar los niveles de colesterol.
EVITA EN LO POSIBLE. Evita la mantequilla, frituras, galletas grasas, helados cremosos, salsas a base de leche, ketchup, mayonesa, yema de huevo, carnes con grasa, mariscos, enlatados de cualquier tipo, hamburguesas y cualquier otro tipo de comida rápida, quesos fuertes etc.


¿Que Ha Hecho Dios En Tu Vida? ♥

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